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Polémica con el certificado veterinario del pescado importado

Polémica con el certificado veterinario del pescado importado

Los pescaderos de Melilla se quejan de la exigencia por parte de Sanidad de que los pescados importados tengan que llevar un certificado veterinario que le hará incrementar los costes. El Gobierno explica que son los mismos requisitos que se exigen en todo el país
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A raíz de la imposición el pasado 15 de febrero de que todos los pescados procedentes de Marruecos tengan que llevar el Documento Veterinario Común de Entrada (DVCE), en Melilla se ha creado una gran problemática y revuelo entre los pescaderos, hasta el punto de decidir ir a huelga.


Según explican los pescaderos al periódico local Melilla Hoy, pagar por la tramitación del DVCE les supondría un sobrecoste de "unos 480 euros al mes en papeles, y eso es algo que no puede asumir un vendedor, como el caso de los transfronterizos, que apenas si saca 20 euros al día de ventas".


Si bien, los requisitos documentales para la importación de pescado a Melilla son los mismos que se exigen en todo el país, tal y como ha explicado la directora del Área Funcional de Sanidad de la Delegación del Gobierno, María Jesús Gutiérrez, en una entrevista concedida al programa ‘Viento de Levante’ de Televisión Melilla.


Gutiérrez informa que el cambio aplicado pasa por que el DVCE se ha venido haciendo a mano, mientras que desde hace unos días se cumplimenta electrónicamente.


“Es un requisito para todo el país que, exigido por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, se pide este documento al pescado que entra de fuera de Europa en todos los puertos y aeropuertos y Melilla, como parte de España que es, debe cumplir con la legalidad”, ha señalado la responsable del Área Funcional de Sanidad.


Un documento con el que se deja clara la trazabilidad de los productos. Además de dotar de más seguridad alimentaria al cliente, implica que, en caso de que se produzca una alerta alimentaria se puedan localizar fácilmente las cajas de pescado que hay que retirar del mercado, señalan desde el Gobierno.


“El importador sólo tiene que presentar una declaración jurada señalando en qué lonja o establecimiento ha comprado el pescado y rellenar el DVCE”, ha relatado. Unos documentos que el interesado puede rellenar personalmente, y que son “totalmente gratuitos”, resalta.


No obstante, Gutiérrez aclara que, en caso de gestionar todos los trámites a través de agentes de aduana, el incremento del coste irá en función del volumen de importación. Así, los que traigan grandes cantidades, les supondrá unos 10 céntimos de euro por kilogramo de pescado importado, mientras que los que traigan pequeñas cantidades de pescado les puede suponer entre 20 y 30 céntimos de euros por kilogramo.


“Al igual que sucede con la fruta y la verdura, ese pequeño incremento de coste se va a repercutir en el precio final al consumidor, pero dudo que alguien que vaya a pagar 6,50 euros por un kilo de pescadillas, se niegue a comprar el pescado porque le vayan a cobrar 6,70 euros”, ha señalado. 


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