Delia Saleno, presidenta de CEVE.

CEVE propone una serie de medidas para garantizar la atención veterinaria

Medidas que propone el sector veterinario para garantizar la atención sanitaria veterinaria durante la crisis del coronavirus
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Como representantes del sector privado de la actividad veterinaria, la Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE) ha trasladado tanto al Ministerio Sanidad como a las Consejerías de Sanidad de las Comunidades Autónomas que la red de los centros sanitarios veterinarios (CSV), como parte integrante del Sistema Sanitario Nacional, precisan una vía de comunicación directa con las autoridades sanitarias a cargo del control de la pandemia de COVID-19.


En este sentido, explican que “es imperativo que la autoridad sanitaria transmita a la ciudadanía que la asistencia veterinaria de sus animales se ofrecerá normalmente en los CSV, que permanecerán abiertos para atender a los animales que lo requieran, como ha venido sucediendo hasta ahora. Una incorrecta comunicación en este punto podría conducir a una oleada masiva de abandono de animales en un momento de crisis sanitaria, con graves consecuencias para la salud pública”, advierten.


El sector veterinario es consciente de que la prioridad absoluta en el acceso a equipos de protección individual y productos desinfectantes corresponde a la asistencia a los enfermos, “pero no podemos dejar de advertir que los CSV ya carecemos de este equipamiento (mascarillas, alcohol, geles hidroalcohólicos, gafas, batas desechables, guantes) por la rotura de estocaje que sufren las distribuidoras de productos veterinarios”. La patronal veterinaria indica que los profesionales de los CSV pueden verse directamente expuestos a la infección por vía del tratamiento de animales que conviven con personas infectadas por el SARS-CoV-2. “Tenemos una seria preocupación por nuestros trabajadores y es preciso que se nos tenga en consideración cuando se haya logrado abastecer de estos elementos a los centros sanitarios del Servicio Nacional de Salud”, señalan.


PROTOCOLO DE PREVENCIÓN


CEVE ha elaborado unos protocolos de prevención de riesgos laborales para reducir al máximo en los CSV el contacto con los propietarios de los animales y, por lo tanto, la posible transmisión vírica. Sin embargo, afirman que en este momento no parece garantizar suficientemente la salud de los trabajadores cuando prestan atención sanitaria veterinaria a los animales de compañía en el domicilio.


Así, consideran necesario mantener la asistencia veterinaria en situaciones de urgencia y a pacientes con patologías crónicas graves, “por razones de bienestar animal, de paz social y de seguridad pública”.


La hospitalización de animales con patologías graves, asesoramiento telefónico, tratamientos antiparasitarios internos y externos, e inmunoprofilaxis.


Por otra parte, apuntan que es preciso garantizar el suministro de alimentos para los animales de compañía “dado que muchos animales siguen alguna dieta y estos alimentos se encuentran exclusivamente en los CSV. En estos momentos en algunos lugares ya hay rotura de estocaje y está en serio riesgo la atención adecuada de estos animales”.


Igualmente solicitan asegurar el suministro de productos de higiene de los animales para poder garantizar una adecuada limpieza e higiene de los animales durante este periodo de convivencia estrecha con las personas.


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Infografía elaborada por CEVE.


ACTIVIDADES A SUSPENDER


Respecto a las actividades que deben suspenderse, CEVE apunta a las cirugías preventivas, como por ejemplo castraciones o esterilizaciones; servicios de higiene y peluquería de los animales, salvo los tratamientos de parasitosis; venta de accesorios; o la atención sanitaria veterinaria a los animales de compañía en el domicilio, salvo a las personas dependientes.


Además, han transmitido su preocupación por los albergues y las sociedades protectoras de animales que no estén debidamente controlados o autorizados, que no tengan implantado un plan de profilaxis zoosanitaria, que no tengan un riguroso control de entrada y salida de los animales o que no tengan un control veterinario estricto, porque se pueden transformar en un serio foco de problemas de salud, “sobre todo si recogen y albergan animales de personas enfermas sin las debidas medidas de seguridad. Hemos advertido que estos núcleos normalmente son atendidos por voluntarios sin ningún tipo de formación sanitaria, de riesgos laborales o de manejo de los animales”.


Por último, han recomendado que se busque una solución en el seno familiar para los animales de compañía que conviven con personas afectadas por el COVID-19 que no puedan hacerse cargo personalmente de su cuidado. “Recordamos que las instalaciones de hospitalización de los CSV no han sido diseñadas para mantener animales en régimen de alojamiento garantizando el bienestar animal a largo plazo”, concluyen.

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