Los centros veterinarios cuentan con las máximas garantías sanitarias y protocolos para evitar cualquier tipo de riesgo sanitario añadido.

El cierre de centros veterinarios "queda supeditada a la decisión personal"

​El Colegio de Veterinarios de Madrid recuerda que los centros veterinarios están considerados como colaboradores de salud pública, por ello consideran que no existe ninguna justificación legal para el cierre de los centros veterinarios
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Ante las medidas que va adoptando el Gobierno de España de restringir la actividad comercial, el Colegio de Veterinarios de Madrid (Colvema) ha ido recibiendo consultas de sus colegiados sobre si deben o no mantener abiertos sus centros clínicos.


Desde Colvema explican que los centros veterinarios están considerados como colaboradores de salud pública (Ley General de Salud Pública) ya que la veterinaria es una profesión sanitaria (Ley de Ordenación de las Porfesiones Sanitarias). "Por ello, consideramos que no existe ninguna justificación legal para el cierre de los centros veterinarios y la decisión de mantenerlos abiertos o no, queda supeditada a la decisión personal del responsable o responsables de cada centro", señalan.


Asimismo, recuerdan las medidas a adoptar como restringir el número de personas en las salas de espera, el uso de toallitas deshechables, el facilitar consultas telefónicas, etc, para evitar en la medida de lo posible los contagios.


Por otra parte, insisten en que los veterinarios, "como sanitarios y colaboradores con las autoridades en la aplicación de las medidas que se están adoptando en la crisis del coronavirus COVID-19, debemos enviar mensajes de responsabilidad y calma a la ciudadanía". En este sentido, piden que se haga llegar a los propietarios que no hay ninguna evidencia científica de que los animales de compañía transmitan o padezcan el coronavirus COVID-19.


Además, transmitirles que sus mascotas en ningún caso van a estar desatendidas; informar de la necesidad de aplazar todas sus visitas rutinarias y aquellas que no impliquen una urgencia; permitir la atención sólo con cita previa; mantener la puerta cerrada y abrir solo ante la llegada del cliente citado; usar un gel desinfectante al entrar y al salir del centro veterinario; o hacer un uso muy restringido de la sala de espera, con el mínimo posible de personas, entre otras medidas.


Colvema indica que los propietarios que presenten síntomas no deben acudir con el animal enfermo, "y comunicarán la situación por teléfono, para que otra persona puede llevarlo al centro veterinario".


En caso de duda por parte del propietario sobre si existe necesidad urgente de acudir al centro veterinario, "aconsejarle que, antes de hacerlo, se ponga en contacto telefónico con su veterinario habitual, para que valore el caso".


"Es fundamental insistir en que, los centros veterinarios, cuentan con las máximas garantías sanitarias y protocolos para evitar cualquier tipo de riesgo sanitario añadido", concluyen.

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