PETA señala que en cautividad los peces betta pueden sentir frustración y depresión.

Los graves problemas de la compra de peces betta

​La ONG animalista Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) asegura que la comercialización de los peces betta está poniendo en grave peligro a esta especie
|

En España es muy común ver a peces betta, o peces luchadores Siam, en acuarios y peceras. Su aspecto elegante y sus colores llamativos hacen que estos animales sean entre los más demandados en casas particulares y comercios.


Si bien, la ONG animalista Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) asegura que la comercialización de los peces betta, naturalmente nativos de la Cuenca del Mekong de Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam, está poniendo en grave peligro a esta especie.


Junto a otras causas, el tráfico de estos peces ha contribuido a que la lista roja de la IUCN describa la situación de los betta en estado de vulnerabilidad, con tendencia a decrecer. Y esto implica el peligro de extinción en estado salvaje.


A día de hoy es muy sencillo hacerse con uno de estos animales en las tiendas de mascotas, hipermercados y páginas web.


“La mayoría de las personas que los compra sabe muy poco o nada acerca del cuidado apropiado de estos peces, que es más complejo y costoso de lo que se suele creer”, apuntan.


¿DE DÓNDE PROCEDEN LOS PECES BETTA?


Los peces betta, que miden aproximadamente unos 6,5 centímetros, son nativos de Asia, donde viven en aguas poco profundas de pantanos, estanques o corrientes lentas.


Si bien algunos bettas son capturados en la naturaleza, la mayoría de aquellos vendidos comercialmente a diferentes países del mundo, provienen de granjas de cría en Tailandia y otros países en el Sudeste Asiático, donde es práctica común mantenerlos en pequeñas botellas.


“Cuando es hora de ‘empaquetarlos’ para enviarlos a Europa o EE.UU., los peces son arrojados descuidadamente a cestas cubiertas con redes y colocados en pequeños vasos de plástico”, denuncian.


Peces betta

Peces betta durante su transporte. Imagen: PETA.


Según explican, estos animales sufren enormemente debido a su explotación y comercio. “Son sometidos a cuidados inadecuados desde que nacen en las granjas de cría, hasta cuando son transportados a tiendas de mascotas y luego vendidos. Por no hablar de los que mueren por el camino”.


¿PUEDEN VIVIR EN CAUTIVIDAD?


Además, PETA señala que en cautividad los peces betta pueden sentir frustración y depresión. “Si bien algunos individuos se adaptan a vivir solos en un acuario, en general estos animales necesitan un ambiente lleno de enriquecimiento como cuevas, plantas y espacio para explorar. También experimentan estrés, especialmente cuando en la misma pecera se ponen a otros peces no compatibles que les pueden morder o atacar”, afirman.


Por todo ello, aseguran que comprar uno de ellos no es rescatarle, “es perpetuar la explotación y el tráfico de toda una especie. Y mantenerle en un acuario no hará más bonito nuestro salón, tan solo llenará nuestra casa del sufrimiento de un animal que debería poder nadar libre en su hábitat natural”.

Archivo