Antonio Reinoso Domínguez, colegiado n°307 por Pontevedra y n°7692 por Madrid.

Homenaje a a Don Miguel Cordero del Campillo

Antonio Reinoso Domínguez, colegiado n°307 por Pontevedra y n°7692 por Madrid
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Cuando empecé Veterinaría sólo habia cuatro facultades en España. León era la más cercana y la más asequible para la frágil economía de mis padres. Fueron años duros, con sinsabores; plantearse dejarlo ante las injusticias que veías en muchos departamentos. Esas "gentes" que antes admirabas porque tenías la idea de que su sabiduría te enriquecería como persona y como profesional se desvanecía. Que triste los departamentos de Histología, Anatomía Patológica y Anatomía Patológica Especial y qué decir de Patología, Propedéutica y Médica. No nombro a los catedráticos y/o profesores porque desconozco su destino después de tantos años.


En cuarto cambió la suerte y un departamento, Parasitología, lo cambió todo. Después de pensar que llamándose Cordero del Campillo no podia ser otra cosa que veterinario, descubrí en sus clases la ilusión, el entusiasmo, la alegría, la sabiduría, la generosidad, la humanidad de una gran persona: el Sr. Cordero del Campillo.


Sus clases no eran clases eran conferencias magistrales en las que aprendías de parásitos, de historia de filosofía, etc. En un tiempo en que casi todos te daban clases para, simplemente, estudiar y aprobar él te las daba para aprender. ¡qué diferencia! Estudiar para aprobar o para aprender.


Tuve la suerte de que me impartieran clases Ariel en Fisiología, Zorita en Nutrición, Cármenes en Infecciosas, Suárez en Agricultura y Cordero del Campillo en Parasitología. Gracias a todos.


Siempre recordaré una frase de Don Miguel Cordero del Campillo: " antes que veterinarios somos PERSONAS".


Gracias Don Miguel a ti y a tu departamento.

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