La directora del instituto Jane Goodall en República del Congo, Rebeca Atencia, junto a los chimpancés del Centro de Rehabilitación de Tchimpounga.

Perros adiestrados para luchar contra el tráfico ilegal de especies

Perros adiestrados en España viajarán mañana a República del Congo para luchar contra el tráfico ilegal de especies
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'Lupo' y 'Kivuli' son dos perros pastor alemán congoleños que viajaron a España hace seis meses a Ferrol (La Coruña) para ser adiestrados en la detección de tráfico ilegal de especies en la República del Congo, uno de los puntos calientes de las rutas del contrabando de marfil, madera, cuernos de rinoceronte, manos de gorila, pelo de chimpancé y otros productos naturales procedentes del furtivismo y la tala ilegal.


Este sábado, los canes volarán junto a su adiestrador Pedro Salas y la veterinaria Rebeca Atencia, directora del Centro de Rehabilitación de Chimpancés en Tchimpounga y del Instituto Jane Goodall en la República del Congo para culminar su periodo de 'instrucción' para dedicarse al control de tráfico ilegal de chimpancés, pangolines, leopardos y subproductos de estas y otras especies.


La primatóloga ha explicado a Europa Press que propuso a las autoridades congoleñas, del Ministerio Congolés Economía Forestal y al Ministerio de Aguas y Bosques del Congo una unidad canina en la estrategia contra el tráfico ilegal de vida silvestre y que la idea recibió el apoyo de las autoridades del país africanos, pero, de forma paralela la veterinaria de origen gallego colabora ofreciendo asistencia al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico en el Plan de Acción Español Contra el Tráfico ilegal y el Furtivismo Internacional de Especies Silvestres (Plan TIFIES).


"España ha entendido que hay que trabajar en equipo y también vendrá a España gente de Congo para formarse aquí", ha celebrado. Atencia ha explicado que los perros congoleños que viajarán este sábado han sido entrenados en España pero, además, hay otros dos canes en el aeropuerto de Madrid Barajas trabajando en la detección de marfil y cuernos de rinoceronte.


Desde el Ministerio para la Transición Ecológica señalan que en febrero de 2019 la Dirección de Fauna y Bosques del Ministerio congolés de Economía Forestal le pidió apoyo para desarrollar esta iniciativa contra el tráfico ilegal y el furtivismo internacional en la zona marítima de la cuenca del Congo.


Además de financiar el adiestramiento de los canes, el proyecto incluye la formación a los guías caninos y la capacitación de cuerpos de especialistas en la lucha contra esta lacra ambiental.


En la actualidad el Instituto Jane Goodall dirige la reserva natural de Tchimpounga, que cuenta con más de 520 kilómetros cuadrados y que incluye el centro de rehabilitación de chimpancés que recupera aquellos primates confiscados por las autoridades locales. Precisamente, Atencia comenzó allí un proyecto de perros adiestrados para detectar este tráfico de especies que en estos momentos cuenta ya con tres perros adiestrados y otros dos en periodo de socialización.


A ellos se unirán este fin de semana 'Lupo' y 'Kivuli', que han sido entrenados por Salas en su casa de Ferrol quien los llevará al Congo para su adaptación al terreno y para finalizar el entrenamiento de fijación de olores con los matices propios del terreno.


Según ha relatado el adiestrador en el Congo estará con los perros unos 17 días y el proceso de formación completo durará en torno a un año a partir del cual se encargarán de detectar estas especies en la Reserva de Tchimpounga y después en otras reservas naturales del país así como en los puntos de entrada y salida del aeropuerto y otros puestos de carretera.


LARGO ENTRENAMIENTO


"Rebeca Atencia llevó a mi casa a los dos perros hace seis meses y allí han convivido con mi familia en un entorno de bienestar animal y trabajo con estímulos exclusivamente positivos", expone Salas que destaca la coincidencia de que Atencia también es ferrolana. Así, destaca que el proceso de adiestramiento es complejo y durante los primeros cuatro meses se realiza la parte más complicada que es la de enseñar el comportamiento de marcaje que será la forma en la que el perro hará saber que ha encontrado un objetivo, sentándose.


"Necesitamos perros muy metódicos que busquen de forma muy concienzuda", ha insistido Salas que relata que esto se hace primero con un juguete, que después se le cambia de ubicación y espacio y cada vez tiene que hallar trozos más pequeños.


Después de ese periodo el perro empezará a ser expuesto a los olores que tendrá que emplearse finalmente. En esa segunda fase, el perro aprende a asociar de forma directa un olor concreto durante 300 o 400 exposiciones.


En la segunda fase, el can ha de detectar un trozo pequeño de su juguete junto a un trozo de lo que tiene que aprender a marcar y finalmente, se sustituye su juguete solamente por el objetivo de señalización, un resto biológico. Así, asocia el olor por sustitución.


Tras ese proceso, Salas ha dicho que el entrenamiento "no ha terminado" y que eso se hará ya en el Congo, a donde volará junto a Atencia y los perros desde Madrid a París y de allí al país africano.


El adiestrador también entrena a los perros para el largo viaje ya que aunque den algún fármaco antimareo para relajarlos, durante estos meses les ha enseñado a estar relajados poco a poco en su transportín y a percibirla como "un espacio de confort" en el que come o descansa cada vez intervalos de tiempo más largos para que cuando tengan que estar durante tantas horas de vuelo allí sufran menos estrés.


UNO MÁS DE LA FAMILIA


"Es un proyecto muy artesanal y personal. Cada año entreno de esta manera a unos cinco o seis perros al año, ya que viven conmigo y mi familia. Por eso, cuando llega el momento de la separación es doloroso para todos pero yo doy mucha importancia al vínculo porque da buenos resultados", añade Salas que precisa que por ello viaja siempre al destino con los perros que adiestra.


En el Congo dará formación a los futuros guías de 'Lupo' y 'Kivuli' sobre el carácter de cada perro, sus aspectos positivos y negativos de modo para optimizar su rendimiento. "Esta vez estaré 17 días. Me gustaría estar algo más de tiempo pero pronto en marzo seré padre por segunda ocasión", ha revelado.


A sus 37 años y 20 de experiencia y formación, Salas es un experto en el adiestramiento de perros detectores. Por ejemplo ha entrenado cinco perros para la búsqueda de cebos envenenados para la Junta de Extremadura y también para la detección de nidos de petrel de Cabo Verde, un ave marina en peligro de extinción en el país africano en el marco de un proyecto con el departamento de Biología de la Universidad de Baleares.


Otro de los proyectos en los que está inmerso es la localización de crisálidas de mariposa en colaboración con biólogos forestales y entrenadores. Asimismo, ha entrenado perros para la Policía, el Ejército, la Guardia Real o el Ejército de Brasil, entre otros, para la detección de explosivos o drogas, al tiempo que ha entrenado perros para la detección de enfermedades o de bajadas de azúcar en personas diabéticas, ayuda a personas con movilidad reducida.


Finalmente, ha manifestado que está muy satisfecho también con su colaboración con la Fundación Way Bi y la Universidad Francisco Marroquín de Guatelama para la detección de cáncer de próstata y en El Salvador, para detectar el chinche que provoca la enfermedad del mal de Chagas, que cada año mata a miles de personas.

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