Foto: Universidad de León.

Reducir el número de titulados, desafío para la Veterinaria en España

El nuevo presidente de los Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España, Juan Alberto Corcera, tiene el desafío de solucionar uno de los principales factores que está llevando a los veterinarios a una situación de precariedad laboral
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El último informe presentado por la Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España, a través de los datos recogidos por la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (Amvac), señalaba que en España existe un exceso de más de 900 plazas en función de las necesidades reales que el mercado necesita.


Los organismos europeos, EAEVE (European Association for the Establishment of Veterinary Education) y la FVE (Federación de Veterinarios de Europa), han establecido de manera general que para mantener un estándar de calidad en la formación y los servicios veterinarios es suficiente con una facultad por cada 7-10 millones de habitantes, es decir, en España (46,5 millones de habitantes) sería suficiente con tener entre 4 y 7 facultades, números que están bastante por debajo de las 13 facultades de Veterinaria que existen actualmente.


En resumen, todos los años se genera un exceso de oferta respecto a la demanda de trabajo por las empresas y la Administración, ello hace que en pocos años se haya pasado de ser una profesión con escaso paro, realmente se podría considerar “paro técnico” al estar por debajo del 10%, a una situación en la que el paro no aumenta en exceso, pero la precarización profesional está alcanzando niveles muy preocupantes: salarios indignos, trabajos poco dignos, etc. “Es decir, todos los ciudadanos españoles están sufragando con sus impuestos el formar a más profesionales de la Veterinaria de los que necesita el país”, apuntan. 


El ex presidente de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Veterinaria, Pedro Luis Lorenzo, afirmaba a Diario Veterinario que “tenemos suficientes veterinarios en el mercado, y además con un empleo precario”.


Ahora, el nuevo presidente de los Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España, Juan Alberto Corcera, tiene el desafío de solucionar uno de los principales factores que está llevando a los veterinarios a una situación de precariedad laboral, “uno de los principales retos que tiene la veterinaria española en el ámbito universitario es reducir el número elevado de titulados que sacamos a la calle”, así lo reconocía en declaraciones al medio local La Provincia.


Además, Corcera deberá evitar que se llegue a la apertura de dos nuevas Facultades de Veterinaria como se viene hablando, una nueva Facultad de Veterinaria en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) y un nuevo Grado en Veterinaria, en esta ocasión por parte de la Universidad Europea de Madrid.


El nuevo presidente de los Decanos también apostará, en colaboración con el Consejo General de Colegios Veterinarios de España, por mejorar la formación de posgrado. Durante su mandato también luchará para garantizar la homogeneización del título en toda Europa.


LOS ESTUDIOS DE VETERINARIA, LOS MÁS CAROS


Para abrir un centro que imparta estudios de Veterinaria debe contar, a priori, con unas instalaciones y personal acordes para poder ofertar unos estudios veterinarios de calidad conforme a los exigentes estándares solicitados por la EAEVE.


El organismo europeo que evalúa la calidad de las facultades de Veterinaria exige un Hospital Clínico Veterinario; una granja docente veterinaria; una planta piloto de tecnología de alimentos; dotación de aulas, laboratorios, aulas informáticas, salas de disección y necropsias, etc.; profesorado bien preparado perteneciente a las áreas de conocimiento específicamente veterinarias y que sean los responsables específicos, también, de la labor docente desarrollada en el resto de las estructuras especificadas en los puntos anteriores.


Estas instalaciones, al no tener soporte específico del sistema sanitario público, como es el caso de Medicina, Enfermería o Fisioterapia, son las propias Universidades las que tienen que hacer frente a todas estas necesidades, suponiendo una inversión inicial de unos 15 millones de €, y un mantenimiento anual de entre 8 y 10 millones de € más.


Así, desde la Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España aseguran que todo esto convierte a los estudios de Veterinaria en los más caros del panorama universitario español, en concreto, el coste de la formación de un alumno de Veterinaria se puede cifrar entre los 9.000 y 18.000 € anuales, dependiendo de los centros.

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