Los expertos recomiendan que todos los contactos cercanos de humanos con mascotas con infecciones confirmadas por M. bovis deben ser evaluados por un profesional de salud pública.

Transmisión de gato a humano de Mycobacterium bovis en Reino Unido

Un nuevo estudio señala que la enfermedad de M. bovis en animales de compañía no puede considerarse como un riesgo insignificante para la salud pública​
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En el Reino Unido, la infección por Mycobacterium bovis en humanos es relativamente rara, y la mayoría de los casos implican una exposición previa a factores de riesgo bien reconocidos, como la leche no pasteurizada. Sin embargo, con más de 4.500 casos nuevos reportados cada año en rebaños de ganado durante 2014–2018, M. bovis sigue siendo un problema importante para la salud animal en grandes partes de Inglaterra y Gales.


Los gatos se consideran anfitriones indirectos de M. bovis en el Reino Unido. Durante 2002–2010, cada año alrededor de 30 casos felinos de infección por M. bovis fueron confirmados por el Laboratorio de Referencia M. bovis de la Agencia de Sanidad Animal y Vegetal. Los casos de infección por M. bovis en gatos generalmente están restringidos a áreas donde la tuberculosis bovina (TB) es endémica, donde el ganado y la vida silvestre infectados tienen el potencial de introducir M. bovis en las poblaciones de gatos.


ESTUDIO


Durante diciembre de 2012 a marzo de 2013, una clínica veterinaria en Berkshire, Inglaterra, diagnosticó 7 casos confirmados y 2 casos sospechosos de enfermedad de M. bovis en gatos domésticos. Se identificó un caso sospechoso adicional después de una entrevista con un hogar afectado, según recoge un nuevo estudio.


Los 10 gatos pertenecían a 9 hogares distintos. Las investigaciones veterinarias no determinaron la fuente de infección, pero se creía que la fuente era fauna infectada, probablemente roedores o tejones, al menos en algunos de los gatos.


El tamaño y la gravedad inusuales del grupo de casos felinos de M. bovis llevaron a la decisión de que se realizarían las pruebas de TB a todos los miembros humanos de los hogares y a otras personas que hubieran tenido contacto cercano con los gatos infectados. Los sanitarios identificaron 39 contactos de humanos; de los cuales 24 aceptaron realizarse la prueba de detección de TB. Tres personas (persona A, 13 años de edad; persona B, 18 años de edad y persona C, 39 años de edad) dieron positivo a la infección tuberculosa latente (ITBL). Estas 3 personas con ITBL informaron contacto cercano con 2 gatos infectados con M. bovis.


Seis meses después de la evaluación inicial, la persona B fue evaluada por los médicos debido a un dolor abdominal inespecífico. Las radiografías de tórax mostraron evidencia de cambios patológicos potencialmente indicativos de tuberculosis.


Poco después, un amigo de la persona B no propietaria de ningún hogar (persona D, 20 años de edad) y su gato también se le detectó M. bovis después de informar dolor en el pecho y fiebre. La persona D había rechazado inicialmente la evaluación. Las personas B y D tuvieron contacto cercano con un gato infectado mientras estaba sistémicamente enfermo.


Esta evidencia, junto con el cronograma de aparición de la enfermedad en el gato y sus contactos humanos, y la falta de otros factores de riesgo para la exposición a M. bovis, indicó que el gato era la fuente probable de infección para estas 2 personas afectadas.


CONCLUSIONES


“Antes de este incidente, la ausencia de informes confirmados de casos humanos de infección por M. bovis adquiridos de gatos domésticos nos llevó a creer que el riesgo de transmisión de gato a humano era insignificante”, explican los investigadores.


“Sin embargo, con la evidencia de transmisión de un gato a estos dos pacientes, el riesgo de propagación de M. bovis de los gatos a sus contactos humanos aumentó de insignificante a bajo. Se cree que los gatos con signos clínicos compatibles con la enfermedad diseminada tienen mayor riesgo para los humanos, muy probablemente por la ingestión de un ambiente contaminado, después del tratamiento de lesiones tuberculosas exudativas, o por aerosoles de gatos con signos respiratorios o procedimientos generadores de aerosol”, indican.


Por ello, ahora recomiendan que todos los contactos cercanos de humanos con mascotas con infecciones confirmadas por M. bovis deben ser evaluados por un profesional de salud pública y recibir orientación sobre cómo minimizar al máximo la transmisión zoonótica. Además, como parte de un sistema de vigilancia mejorado en Inglaterra y Gales, a los pacientes humanos recién diagnosticados con infección por M. bovis ahora también se les pregunta explícitamente sobre el contacto con mascotas con enfermedad de M. bovis sospechada o confirmada.


En resumen, la enfermedad de M. bovis en animales de compañía, particularmente en gatos con características sistémicas severas que incluyen lesiones exudativas, ya no puede considerarse como un riesgo insignificante para la salud pública. “Se debe proporcionar orientación para minimizar el riesgo de transmisión a contactos humanos”, concluyen.

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