La Guardia Civil junto al cadáver de un perro “galgo” en avanzado estado de descomposición.

Investigan a un veterinario y 11 personas por dar muerte a 46 perros

El facultativo veterinario, aplicó la eutanasia a los perros previo acuerdo con sus propietarios, falseando el registro de baja por “accidentes o enfermedad”, diferentes a la causa real
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La Guardia Civil instruyó diligencias penales a once vecinos de la comarca de “Tierra de Barros” (Badajoz), como presuntos autores de delitos de maltrato animal. Y a un facultativo veterinario de esa misma comarca, por los delitos de maltrato animal y falsificación documental.


El pasado mes de agosto, el Seprona de la Guardia Civil de Hornachos, tuvo conocimiento del hallazgo en un olivar cercano al paraje de San Isidro, del término municipal de Ribera del Fresno, del cadáver de un perro “galgo” en avanzado estado de descomposición junto a un saco lleno de restos óseos.


Con las comprobaciones llevadas a cabo, se pudo identificar mediante su microchip, la identidad del titular del animal, un vecino de ese mismo término municipal, quien relató a los agentes, que éste fue sacrificado por no satisfacer sus expectativas para la actividad de la caza, mediante eutanasia practicada por un facultativo veterinario.


El cadáver del animal y del resto de evidencias recogidas en el lugar, son remitidas al Departamento de Medio Ambiente del Servicio de Criminalística de la DGGC, con el objetivo de proceder a su análisis.


Las pruebas e informes, hicieron sospechar a los agentes que era una práctica habitual llevada a cabo por parte de algunos propietarios de animales, que además contaban para ello con la colaboración de un facultativo veterinario de la comarca.


En el desarrollo de la investigación, se pudo averiguar la identidad de otras 10 personas, vecinas de diferentes municipios de la comarca de “Tierra de Barros” que dieron de baja un total de 46 perros de caza de corta edad, en su mayoría galgos, que supuestamente fueron sacrificados siendo animales sanos, sin ninguna patología ni motivo que justifique su legal sacrificio.


Además se comprobó que el sacrificio lo realizaba el mismo facultativo veterinario mediante una mala praxis, ya que administraba la eutanasia sin aturdimiento previo de los animales e incluso fuera del centro veterinario. Todo ello contraviniendo la normativa relativa al sacrificio de animales domésticos (Ley 5/2002 de 23 de Mayo, de la Protección de los Animales en la Comunidad Autónoma de Extremadura, el Convenio Europeo Convenio Europeo sobre protección de animales de compañía e incluso lo indicado en el propio Código deontológico para el ejercicio de la profesión).


También se detectó, que dicho facultativo falseaba la causa en el registro de la baja de los animales en el RIACE, como “enfermedad o accidente” en vez de “eutanasia”, para ocultar la actividad ilegal que realizaba.

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