La normativa sanitaria española obliga a que la carne de jabalíes abatidos en cualquier acción de caza sea analizada por un veterinario.

13 afectados por triquinosis tras consumir carne sin control veterinario

​La Real Federación Española de Caza (RFEC) recuerda a los cazadores la importancia de realizar el obligado análisis veterinario
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Un total de 13 personas de Fontanosas, Ciudad Real, han contraído la triquinosis tras consumir embutidos elaborados con carne de caza que no había pasado por ningún control veterinario, según informa EL PAÍS.


Tras la jornada de caza, las personas elaboraron productos con los jabalíes que habían capturado. Los afectados, entre 25 y 71 años, comieron los embutidos a finales de septiembre.


Según han informado fuentes de la Junta de Castilla y León al periódico, todos los embutidos fueron distribuidos en el ámbito familiar y ya han sido incautados y destruidos. En ningún momento han ingresado en el circuito comercial.


La Real Federación Española de Caza (RFEC) ha querido recordar a los cazadores la importancia de realizar el obligado análisis veterinario para detectar la presencia de triquina en la carne de los jabalíes abatidos.



El último gran brote de triquinosis surgió en Retuerta de Bullaque, Ciudad Real, y afectó a 17 personas tras consumir carne de cerdo sin analizar.


La triquinosis es una enfermedad parasitaria causada por larvas enquistadas del nematodo Trichinella, que se transmite de modo accidental a los humanos al consumir carne o productos cárnicos crudos o insuficientemente cocinados de cerdos o jabalíes infestados.


Desde la Federación Española señalan que la normativa sanitaria española obliga a que la carne de jabalíes abatidos en cualquier acción de caza sea analizada por un veterinario para detectar quistes de triquina, y que nunca se consuma dicha carne hasta tener el resultado del análisis. Igualmente, recuerdan a los cazadores que tampoco deben dejar en el campo vísceras o restos de un jabalí abatido, para evitar que otros animales puedan ingerirlos y, si los despojos estuvieran infestados con el parásito, favorecer su dispersión.


Las autoridades sanitarias indican que el curado o salazón, la desecación, el ahumado y el cocinado en microondas no se consideran métodos seguros para inactivar al parásito. El calor lo inactiva siempre que se alcance una temperatura y un tiempo suficiente para que todas las partes de la pieza de carne lleguen a los 71 ºC. El frío también lo puede inactivar, pero los congeladores domésticos no alcanzan las temperaturas requeridas para garantizar su destrucción, sólo siendo posible en congeladores industriales.

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