Señalan que los controles de los alimentos con mayor probabilidad de causar envenenamiento, como huevos, leche y carne, están disminuyendo.

Revelan una disminución de los controles alimentarios en España

El informe de la Organización Europea de Consumidores muestra que el número de controles alimentarios y los recursos asignados a ellos están disminuyendo en toda Europa
|

Todos los Estados miembros están obligados por ley a informar sobre sus actividades de inspección todos los años. La Organización Europea de Consumidores (BEUC, por sus siglas en inglés) ha analizado datos sobre controles alimentarios oficiales de 12 países de la Unión Europea (UE); Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Irlanda, Países Bajos, Polonia, España, Reino Unido.


El informe de la BEUC, 'mantener los alimentos bajo control', señala que, entre 2010 y 2017, en España la cantidad de empleados responsables de realizar controles oficiales se redujeron de 6.318 en 2010 a 5.863 en 2017. Esta reducción del 7,2% en recursos humanos se reflejó en el número de inspecciones realizadas en establecimientos de alimentos, que observaron una caída del 8,6% en el mismo periodo. El número total de establecimientos alimentarios en España aumentó durante ese mismo periodo, ejerciendo una presión aún mayor en los recursos reducidos.


Mientras en 2012 cada establecimiento de alimentos fue inspeccionado al menos una vez al año, en 2017 solo 8 de cada 10 de los establecimientos fueron inspeccionados (a pesar de un aumento en el número de controles oficiales realizados en establecimientos alimentarios en comparación con 2016).


Sin tu00edtulo


Infografía del informe con los datos de controles oficiales en España.


PRINCIPALES HALLAZGOS DEL INFORME


El informe revela que, con algunas raras excepciones, los recursos humanos y financieros para el control de los alimentos están disminuyendo en toda la UE, al igual que el número de controles. Asimismo, algunos miembros del personal de control han señalado que carecen de los recursos necesarios para llevar a cabo sus tareas.


Por otra parte, el informe señala que los controles de los alimentos con mayor probabilidad de causar envenenamiento, como los huevos, la leche y la carne, están disminuyendo; los Estados miembros dan poca o ninguna prioridad a los controles de etiquetado; y pocos países eligen publicar los resultados de las inspecciones de operadores individuales e informar a los consumidores sobre las normas de higiene en restaurantes y tiendas de alimentos.


Monique Goyens, directora general de BEUC, comentó que el informe “muestra que los gobiernos nacionales lamentablemente están recortando recursos cuando se trata de verificar nuestros alimentos. Incluso los productos propensos a causar intoxicación alimentaria, como la carne, los huevos y los lácteos, están sujetos a cada vez menos controles. Varios escándalos han aparecido recientemente en los titulares, incluida la leche y los huevos contaminados para bebés, así como la carne no apta para el consumo humano. Los consumidores se preguntan legítimamente si los gobiernos se aseguran efectivamente de que las empresas cumplan con las reglas y si tienen los medios para hacerlo. La desconfianza del consumidor en los productos alimenticios perjudica en última instancia a las empresas y a la economía en general”.


En referencia a la financiación, explicó que “en un mercado único donde la comida puede cruzar varias fronteras antes de que termine en nuestros platos, no podemos permitirnos enlaces débiles en el sistema de control. Todos los Estados miembros deben asignar recursos adecuados a los controles de alimentos para proteger la salud de los europeos".


NUEVO REGLAMENTO EN DICIEMBRE


La legislación europea sobre los controles oficiales, Reglamento (CE) 882/2004, se revisó en 2017 y el nuevo Reglamento de controles oficiales (UE) 2017/625, que se aplicará a partir del 14 de diciembre de 2019, traerá cambios relevantes.


Destacan una mayor transparencia para las actividades de control oficial realizadas por los Estados miembros, incluida la introducción de un formulario estándar para informar sobre sus actividades de control anuales; reglas más específicas para atacar el fraude; la obligación de los Estados miembros de llevar a cabo controles regulares y no anunciados basados en el riesgo; y multas más altas, entre otras novedades. 

Archivo