El Colegio de Veterinarios de Asturias recuerda todas aquellas afirmaciones que no son ciertas a la hora de identificar si una seta es, o no, venenosa.

Veterinarios desmontan falsos mitos para identificar setas venenosas

El Colegio de Veterinarios de Asturias señala que alrededor de 300 personas sufren cada año en España intoxicaciones relacionadas con el consumo de setas
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En plena época de recogida de setas, en ejercicio de su responsabilidad como profesionales sanitarios responsables de la seguridad alimentaria, el Colegio de Veterinarios de Asturias ha querido recordar a los consumidores algunos falsos mitos utilizados para identificar setas venenosas o tóxicas. Se trata de una serie de recomendaciones conocidas por el sector y recopiladas en su momento por el departamento de Salud de la Comunidad de Madrid y ahora compartidas por los veterinarios asturianos.


Según explican los veterinarios asturianos, alrededor de 300 personas sufren cada año en España intoxicaciones relacionadas con el consumo de setas y, en algunos casos, se produce el fallecimiento de los afectados.


Así, desde el Colegio recuerdan todas aquellas afirmaciones que no son ciertas a la hora de identificar si una seta es, o no, venenosa. “Cocinarlas con vinagre y sal elimina su toxicidad; las setas que cambian de color al corte o contacto son tóxicas; las setas tóxicas ennegrecen los ajos al cocinarlas; las setas que crecen en los prados donde pastan los animales no son tóxicas, las setas mordisqueadas por animales son comestibles; las setas que crecen sobre la madera no son tóxicas; o las setas con volva y anillo son tóxicas”.


Respecto a esta última afirmación errónea, especifican que es cierto que la Amanita Phalloides, principal causa de mortalidad por consumo, posee anillo y volva, también existen otros ejemplares tóxicos, nocivos y mortales como la Amanita Caesarea, que no presentan estas características.


¿CÓMO RECOLECTAR SETAS?


De igual modo, como parte de esta concienciación, el Colegio ha querido aconsejar a los ciudadanos sobre la actividad recolectora. En este sentido apunta que es muy importante identificar con exactitud cada ejemplar recogido, ya que las setas comestibles, las nocivas y las tóxicas comparten, en muchas ocasiones, hábitat y época de fructificación.


“Recolectar, en la medida de lo posible, ejemplares desarrollados, puesto que las formas juveniles pueden dar lugar a confusiones con algunas setas tóxicas”, añaden.


Por otra parte, aconsejan no recolectar en zonas próximas a industrias, carreteras, ciudades o suelos tratados con abonos químicos, ni recoger ejemplares rotos, mordisqueados, envejecidos ni parasitados. Tampoco es recomendable ingerirlas en grandes cantidades, puesto que las setas son indigestas por su alto contenido en fibra.


Además, advierten sobre la elaboración y consumo de cada especie ya que existen ejemplares, como, por ejemplo, la Coprinus Atramentarius que, consumida junto a bebidas alcohólicas, puede provocar diversos síntomas cardiovasculares, como el enrojecimiento de cabeza y cuello y la dilatación de vasos sanguíneos.


PROFESIONALES SANITARIOS RESPONSABLES DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA


Hay que recordar que el veterinario es un garante de la salud pública, ya que son los responsables de llevar a cabo el control oficial sobre los alimentos y así velar para que lo que llega a la mesa goce de las mejores garantías posibles.


Si bien, las estadísticas determinan que un gran número de las intoxicaciones alimentarias se producen por una incorrecta manipulación de alimentos en el hogar. Esto quiere decir que el peso de la responsabilidad de la seguridad alimentaria no puede recaer solamente en las empresas, si no que el consumidor, como último “eslabón” de la cadena, tiene una influencia directa en la seguridad y debe seguir las pautas correctas de comportamiento, desde la forma en la que realiza la compra, hasta cómo guarda, almacena y prepara los alimentos en el hogar. Y es que, tal y como afirma Armando Solís, presidente del Colegio Veterinario de Asturias, “todos somos responsables de la seguridad alimentaria”.


Además, el consumidor debe ejercer su capacidad de exigir y reclamar su derecho a una alimentación saludable, demandando productos que le ofrezcan plenas garantías, requiriendo información veraz, comprensible, amplia y detallada sobre todos los alimentos del mercado y también denunciando públicamente aquellos casos de incumplimiento de las normas relacionadas con la seguridad alimentaria. De esta forma, se conseguirá que las empresas de alimentación que trabajan con criterios rigurosos permanezcan abiertas, en detrimento de las que no.

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