Hoy en día es más difícil encontrar el tratamiento adecuado para las enfermedades causadas por bacterias multiresistentes.

Hallan resistencia antimicrobiana crítica para humanos en fauna salvaje en España

Han detectado una alta prevalencia de bacterias con genes resistentes a varias familias de antibióticos de importancia crítica para los humanos en la microbiota intestinal de más de 300 animales de diferentes especies de Cataluña
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La resistencia a los antibióticos es un problema de salud global desde hace décadas debido al sobre uso de estos fármacos tanto en medicina humana como en veterinaria. Cada vez aparecen más bacterias con genes de resistencia tanto en los humanos como en los animales domésticos y de granja. En consecuencia, hoy en día es más difícil encontrar el tratamiento adecuado para las enfermedades causadas por bacterias multiresistentessobre todo en los hospitales, porque son espacios en los que hay muchos pacientes con diferentes infecciones y donde se aplican un gran número de tratamientos diversos. Además, se ha visto que estas bacterias resistentes a los antibióticos se mantienen en el entorno urbano y el medio ambiente, ya que estudios anteriores han confirmado que las bacterias o los mismos genes circulan entre las aguas residuales urbanas y las aguas de los ríos. Los destinatarios finales son, en muchos casos, los animales salvajes.


Ahora, un estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación en Sanidad Animal (IRTA-CReSA), el Departamento de Anatomía y Sanidad Animal de la Universidad Autónoma de Barcelona y el Centro de Fauna Salvaje de Torreferrussa del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña demuestra que en la microbiota intestinal de la fauna salvaje de Cataluña hay una elevada prevalencia de bacterias con diversos genes de resistencia a diferentes familias de antibióticos. El trabajo, publicado en la revista PLoS ONE, remarca que se trata de antibióticos de importancia crítica para la salud humana según la Organización Mundial de la Salud.


Para realizar el estudio los científicos han analizado la microbiota intestinal de un total de 307 animales de 67 especies diferentes provenientes de regiones de Cataluña en las que hay una elevada densidad de zonas urbanizadas y de granjas de producción sobre todo porcina. Se han analizado sobre todo pájaros (rapaces diurnas, búhos, paseriformes y gaviotas), mamíferos (erizos, mustélidos, jabalíes y corzos) y en menor cantidad tortugas terrestres. Según los resultados de los análisis, los erizos son los animales que tienen más cantidad de bacterias resistentes, seguidos por las aves rapaces, como azores y lechuzas.


DEL HOSPITAL AL INTESTINO DE LOS ANIMALES SALVAJES


Las bacterias identificadas en la microbiota gastrointestinal de estos animales salvajes son varios tipos de enterobacterias que, de manera natural, ya se encuentran en los animales y los humanos, así como al medio ambiente. El más abundante es el conocido Escherichia coli, seguido de otros como Klebsiella pneumoniae, Citrobacter freundii, Enterobacter cloacae, Proteus mirabilis, Providencia spp. y Serratia marescens.


Los resultados de los análisis revelan que todas estas bacterias tienen genes de la resistencia a varios antibióticos como la cefalosporina, los carbapenemas y las fluoroquinolonas. "Se trata de antibióticos que se utilizan frecuentemente en los hospitales. Los carbapenemas son los más preocupantes, ya que son antibióticos de última elección para el tratamiento de infecciones hospitalarias graves. También hemos detectado bacterias resistentes a algunos antibióticos que se utilizan comúnmente en las granjas de producción, como las tetraciclinas, las sulfonamidas y los aminoglucósidos", explica la Dra. Lourdes Migura, investigadora del IRTA-CReSA experta en resistencias antimicrobianas.


RIESGO PARA LA SALUD PÚBLICA HUMANA Y LA SALUD DE LOS ANIMALES


Detectar todos estos genes de resistencia en la microbiota intestinal de animales salvajes demuestra que la actividad humana contamina el medio ambiente a escala microbiana a través de las aguas residuales provenientes de ciudades, hospitales y de la actividad ganadera. Si la fauna salvaje entra en contacto con estos residuos o ingiere el agua puede actuar como reservorio de estos genes de resistencia. "Esto puede tener consecuencias en la salud pública, ya que estos animales pueden distribuir las bacterias resistentes al medio ambiente y también pueden ser una fuente de infección para las personas que estén en contacto directo con estos animales. Este hecho se acentúa en animales como por ejemplo los erizos ya que conviven en zonas rurales y urbanas con aguas residuales y purines de granja", explica la Dra. Laila Darwich, investigadora del IRTA-CReSA y profesora de Enfermedades Infecciosas del Departamento de Sanidad y Anatomía Animal de la UAB.


LAS AVES MIGRATORIAS DISPERSAN BACTERIAS RESISTENTES


El estudio también revela que las aves salvajes como los halcones, los búhos y pájaros más pequeños típicos de bosque también tienen bacterias como E. coli, K. pneumoniae, Proteus spp. y Providencia spp. con resistencia a la cefalosporinas. "En este caso es fundamental tener en cuenta el papel de cada especie en los ecosistemas para entender el problema. Las aves rapaces, como los halcones y los búhos, ocupan los puestos más altos de la red trófica y, por tanto, es más fácil que acumulen bacterias resistentes procedentes de sus presas, que normalmente son pequeños mamíferos, pequeños pájaros, reptiles o incluso algún animal de granja", explica el Dr. Rafa Molina, veterinario del Centro de Fauna de Torreferrussa. Otro punto a tener en cuenta que destacan los científicos es que las aves migratorias juegan un papel importante en la dispersión de bacterias resistentes a través de la alimentación y los excrementos que generan, ya que a lo largo de su vida están expuestas a diferentes tipos de hábitats y ambientes.


Ante estos resultados, los científicos alertan que hay que realizar más estudios e implementar medidas urgentes de control para mitigar el impacto de la actividad humana en la fauna silvestre. "Es necesario actuar desde diferentes ámbitos, tal como remarca el concepto de una sola salud o One Health, en el que la medicina humana, la veterinaria y expertos del medio ambiente deben unirse para solucionar problemas de salud globales como este", concluyen los autores de este estudio.

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