Juan José Sánchez Asensio, presidente del Colegio Oficial Veterinario de Cantabria.

Un mundo, una salud

Juan José Sánchez Asensio, presidente del Colegio Oficial Veterinario de Cantabria
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Fue el célebre químico y bacteriólogo francés Luis Pasteur quien, a finales del siglo XIX, aseveró una verdad inapelable: La medicina cura al hombre, la veterinaria cura a la humanidad. Tal visión se refleja en el lema de la profesión veterinaria: Hygia pecoris, salus populi (La higiene del ganado es la salud del pueblo), entendiendo higiene como prevención; es decir, como el conjunto de medidas que salvaguardan la salud animal y, de esa manera, controlan su potencial como fuente de infección y enfermedad para el hombre.


De la importancia de esta tarea de control sanitario en la salud humana da cuenta que, casi dos tercios del total de las enfermedades que se transmiten en humanos, han sido adquiridas a través de un animal vertebrado (61%) y tres de cada cuatro enfermedades emergentes que afectan al humano, tienen el mismo origen. Por tanto, resulta evidente que, si controlamos la enfermedad en los animales, evitamos la enfermedad en los humanos. Buen ejemplo de ello es la brucelosis, cuyo efecto en el ser humano se ha conseguido reducir de manera notable controlándola únicamente en el ganado, sin necesidad de nuevos fármacos o vacunas aplicadas al enfermo.


El nuevo concepto “One Health” (Un Mundo, Una Salud) se corresponde perfectamente con el lema veterinario. Se trata de una estrategia mundial para aumentar la comunicación y la colaboración interdisciplinar en el cuidado de la salud de las personas, los animales y el medio ambiente, entendiendo que todos ellos se encuentran conectados. La interrelación entre estos tres campos incentiva y acelera los avances biomédicos, mejora la salud pública, amplía la base de conocimientos científicos y optimiza la formación y el cuidado médico, salvando muchas vidas.


La puesta en práctica de la visión de “Una Salud” ha sido posible por una alianza formal entre la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y sus ámbitos de trabajo prioritarios son: la inocuidad de los alimentos, el control de zoonosis (enfermedades de transmisión animal) y la lucha contra la resistencia a los antibióticos.


Lamentablemente, el indudable y fundamental papel que los profesionales veterinarios desempeñan en la preservación de la salud humana continúa, cien años después de Pasteur, teniendo que ser explicado y justificado. Hoy, los veterinarios seguimos sufriendo la cerrazón de una Administración pública, estatal y autonómica, que no reconoce a los establecimientos veterinarios como centros sanitarios, negándonos la equiparación con aquellos otros centros donde el resto de las profesiones sanitarias prestan sus servicios a la sociedad.


Los veterinarios nos sentimos tremendamente decepcionados al comprobar que la Administración ni siquiera cree aquello que expresa en sus propias normas y, lo que es peor, ni siquiera es capaz de entender la importancia del asunto y su responsabilidad sobre ello. Opta por inhibirse en sus controles como garantía para los usuarios, nos deja al margen de la regulación específica de la publicidad y considera nuestros servicios un artículo de lujo, aplicando el máximo IVA posible.


Tampoco comprende la Administración la relevancia de la profesión veterinaria en materia de salud pública y, así, tenemos vetado el acceso al Sistema Nacional de Salud y, en el mayor de los absurdos, nos impiden el acceso a cualquier especialidad, incluida la de Salud Pública, tan inherente a nuestra formación. Y mientras, observamos cómo se degradan los servicios públicos de seguridad alimentaria y asistimos al surgimiento de brotes infecciosos que conocemos a través de los medios de comunicación: salmonelosis, listeriosis, gripe aviar, rabia, encefalopatías bovinas, triquinelosis, nombres que todos asociamos con facilidad a alimentos de origen animal.


Esta situación, injusta e insostenible, es la que ha empujado a la profesión veterinaria española a convocar una concentración ante el Ministerio de Sanidad, el próximo domingo 17 de noviembre. Queremos, con este gesto de protesta, reivindicar que los veterinarios somos también profesionales sanitarios, con los mismos derechos y consideraciones que el resto de profesionales de la salud; un principio ya reconocido en la prolija normativa vigente, pero generalmente olvidado de inmediato por aquellos mismos legisladores que lo reconocieron. Queremos también hacer un llamamiento a la sociedad para que nos preste su apoyo en esta justa reivindicación. Es importante que la ciudadanía se sensibilice y reivindique también su derecho a una salud pública de calidad, por cuanto que nuestro trabajo resulta fundamental para la salus populi.

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