Imagen de Canine Companions for Independence.

Estudian cómo los perros ayudan a niños con autismo y sus familias

​Este estudio puede ayudar a ofrecer información sobre enfoques innovadores para el autismo desde una perspectiva terapéutica y social
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A medida que el número de niños diagnosticados con trastorno del espectro autista continúa aumentando, también lo hace la demanda de un tratamiento popular: perros de terapia.


Si bien la cantidad de perros de terapia que se brindan para niños con autismo está creciendo, existe una falta de evidencia científica sobre si estos perros ayudan o cómo lo hacen. En este sentido, un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Purdue están explorando cómo estos perros pueden ayudar a los padres, que a menudo enfrentan estrés y desafíos propios.


El estudio está dirigido por Maggie O'Haire y Kerri Rodriguez, en colaboración con el Centro de Investigación de Autismo Purdue, la Universidad de Arizona y un centro canino.


"Con tantos tratamientos emergentes complementarios e integradores para el autismo, es fundamental comprender mejor cómo esta práctica cada vez más popular afecta a los niños con autismo y sus familias", indica O'Haire.


A través de este estudio, O'Haire y Rodríguez esperan abordar algunas de las lagunas cuando se trata de opciones de tratamiento para niños diagnosticados con autismo. En este momento, la falta de evidencia científica sobre la efectividad de los perros de terapia deja más preguntas que respuestas.


"En ausencia de esta información, las familias y los médicos no tienen una base de evidencia a la que recurrir para saber qué esperar", explica O'Haire. "Sigue existiendo una necesidad crítica de cuantificar empíricamente los efectos de los perros de terapia de autismo, no solo en los resultados clínicamente relevantes para los niños con autismo, sino también en el funcionamiento del cuidador y la familia".


Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, uno de cada 59 niños es diagnosticado con un trastorno del espectro autista.


El estudio se centra en los niños diagnosticados con autismo que tienen entre 4 y 17 años y compara los síntomas de los niños que actualmente tienen perros de terapia en el hogar y aquellos que están en una lista de espera para un perro de terapia. Los investigadores también evalúan los niveles de cortisol de los participantes, un biomarcador involucrado en el sistema de respuesta al estrés, así como informes de sus hábitos de sueño proporcionados por sus cuidadores.


"Vemos el impacto positivo de los perros en niños con autismo desde la primera noche con el perro", asegura Paige Mazzoni, directora del centro canino. “El estudio puede ayudar a ofrecer información sobre enfoques innovadores para el autismo desde una perspectiva terapéutica y social".


El estudio también evalúa el impacto que los perros tienen en el cuidador y el funcionamiento familiar a través de un informe del cuidador.


"Estamos entusiasmados de adoptar un enfoque familiar para estudiar cómo un perro de terapia de autismo se integra en el hogar", apunta Rodríguez. "Específicamente, nuestro innovador estudio no solo medirá los efectos que un perro puede tener en el funcionamiento del niño, sino también el funcionamiento de los padres y la dinámica general de la familia".

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