​El estrés laboral se ha convertido en el segundo problema de salud relacionado con el trabajo más frecuente en Europa.

La relación con los clientes, lo que más estresa a los veterinarios

El estrés en los veterinarios, además de afectarles a su salud física y psicológica, repercute en la gestión de la clínica y, por tanto, en su economía
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El estrés laboral se ha convertido en el segundo problema de salud relacionado con el trabajo más frecuente en Europa, y la Organización Mundial de la Salud ya ha dado la voz de alarma sobre las consecuencias que esta epidemia del siglo XXI puede tener en la salud. Según datos de Eurostat, el 28% de los trabajadores de Europa están expuestos a riesgos psicosociales provocados por el estrés.


Para la Organización Internacional del Trabajo, el estrés es la respuesta física y emocional a un daño causado por un desequilibrio entre las exigencias percibidas y los recursos y capacidades percibidos de un individuo para hacer frente a esas exigencias. El estrés relacionado con el trabajo está determinado por la organización del trabajo, el diseño del trabajo y las relaciones laborales, y tiene lugar cuando las exigencias del trabajo no se corresponden o exceden de las capacidades, recursos o necesidades del trabajador o cuando el conocimiento y las habilidades de un trabajador o de un grupo para enfrentar dichas exigencias no coinciden con las expectativas de la cultura organizativa de una empresa.


En el caso de los veterinarios, el estrés laboral puede derivarse de muchas situaciones como casos complejos de pacientes, relación con los clientes o llevar adelante el negocio de la clínica veterinaria. Este estrés, además de afectarles a su salud física y psicológica, repercute en la gestión de la clínica y, por tanto, en su economía.


El portal Vet Market realizó una encuesta a 7.000 veterinarios en la que preguntaba “¿qué situación le resulta más estresante?ʺ.


Los encuestados podían escoger entre tres opciones, la relación con los clientes con un 39% fue la más elegida, seguida de los casos complejos en los pacientes (33%), y la gestión de la clínica (28%).


La relación con los clientes es una asignatura pendiente de las Facultades de Veterinaria, ya que actualmente se está introduciendo en los planes de estudio la asignatura de marketing, pero se obvia la comunicación y la psicología. Un área que debe potenciarse, ya que “con quien realmente van a tratar es con las personas”, apunta José Luis Villaluenga, profesor de Gestión y Marketing en la Facultad Veterinaria de la Universidad Alfonso X (UAX), en declaraciones a Diario Veterinario.

 

Por su parte, Maria Karlsson, especialista de enfermedades de perros y gatos de la Asociación Veterinaria Sueca de Pequeños Animales, lamenta que, debido a este estrés que conlleva la práctica de veterinaria en el área de pequeños animales, “muchos colegas veterinariosdecidieron terminar con sus propias vidas el año pasado”.


La especialista considera que la veterinaria es una profesión de “alto riesgo” en la que falta preparación ante diferentes situaciones cotidianas. “Hemos pasado 5 años aprendiendo a lidiar con problemas médicos complejos y, en el mejor de los casos, uno o dos días aprendiendo sobre comunicación”, denuncia.


“Cuando carecemos de la capacidad de lidiar con la insatisfacción del cliente, el miedo, la ansiedad o el dolor, eso nos desgasta. Tal vez etiquetamos al cliente como un cliente molesto, tal vez incluso hacemos una broma para distanciarnos de nuestro fracaso comunicativo, es entendible, no estamos capacitados para estas situaciones y se espera que nos ocupemos de ellas. Con el tiempo, los encuentros con los clientes se llevarán a cabo sin problemas, pero hasta entonces, nos arriesgaremos a agotarnos emocionalmente”, afirma.

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