¿El nivel de oxígeno de la Tierra será controlado por los animales?

Un estudio revela que no solo los niveles de oxígeno afectan a los animales, sino que los animales pueden ayudar a regular los niveles de oxígeno
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No hace menos de 540 millones de años hubo un gran auge en la diversidad de animales en la Tierra. Los primeros animales evolucionaron en lo que hoy se conoce como la explosión cámbrica. Los animales evolucionaron y se hicieron más grandes, pero a medida que evolucionaron, los niveles de oxígeno disminuyeron en la atmósfera, ralentizando temporalmente el desarrollo, mientras que la oxigenación y la floración de algas añadieron energía a la cadena alimentaria y alimentaron la explosión de la vida.


Ahora, los investigadores del Instituto GLOBE de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Copenhague, han encontrado en un nuevo estudio científico que los animales probablemente han sido instrumentales en la regulación de los niveles de oxígeno y, por lo tanto, en el control indirecto de su propio desarrollo.


“Por primera vez, logramos medir el ‘latido del corazón de la Tierra’, entendido como la dinámica entre los niveles de oxígeno y la productividad en la Tierra. Hemos descubierto que no es solo el medio ambiente y el nivel de oxígeno lo que afecta a los animales, sino que lo más probable es que también los animales afecten el nivel de oxígeno", afirma Tais Wittchen Dahl del Instituto GLOBE.


LOS ANIMALES REDUJERON LOS NIVELES DE OXÍGENO


Para comprender qué controla los niveles de oxígeno en la Tierra, los científicos han observado la piedra caliza depositada en el fondo del océano durante la explosión del Cámbrico hace 540-520 millones de años. La proporción de uranio-238 a uranio-235 en la cal vieja ha revelado cuánto oxígeno había en el océano en ese momento. Los investigadores han podido ver algunos cambios bruscos entre dos condiciones extremas, donde el fondo marino estaba cubierto por masas de agua oxigenadas o sin oxígeno. Y son estas fluctuaciones a escala global las que creen que los animales mismos han estado causando.


Durante la explosión cámbrica, las criaturas marinas evolucionaron, se hicieron más grandes, comenzaron a moverse en el fondo del mar, se comieron entre sí y obtuvieron esqueletos y conchas. Concretamente, el desarrollo del movimiento es interesante porque los animales surcaron el lodo del fondo marino. Como resultado, gran parte del fosfato contenido en el agua estaba unido al fondo marino. El fosfato es un nutriente para las algas en el mar, y las algas hacen la fotosíntesis, que produce oxígeno.


“Menos fosfato produjo menos algas, lo que con el tiempo geológico condujo a menos oxígeno en la Tierra. Las malas condiciones hicieron que los animales más grandes se movieran. Debido a que los animales se habían ido, los niveles de oxígeno podrían aumentar nuevamente y crear condiciones de vida favorables, y luego el proceso se repitió", explica Wittchen Dahl.


“De esta manera, las tumbas de barro eran animales para controlar el nivel de oxígeno y frenar el desarrollo explosivo de la vida. Es completamente nuevo que podamos hacer probable que exista esta dinámica entre los animales y el medio ambiente. Y es un descubrimiento muy importante para comprender los mecanismos que controlan los niveles de oxígeno en la Tierra”.


VIDA EN OTROS PLANETAS


Comprender los mecanismos que controlan los niveles de oxígeno en nuestro planeta no solo es importante para la vida en la Tierra. Una mejor comprensión de la dinámica entre el oxígeno y la vida, el latido del corazón de la Tierra, también nos acercará a poder comprender la posible vida en otros planetas, apunta la Universidad.


“El oxígeno es un biomarcador, algo que uno busca cuando estudia vida en otras partes del universo. Y si la vida misma ayuda a controlar el nivel de oxígeno, será mucho más probable que la vida también exista en los lugares donde está presente el oxígeno", señala el experto. 


“Interpretar la dinámica de millones de años es lo más cerca que podemos estar de hacer un experimento global. Como hoy no es posible probar cómo influir en el nivel global de oxígeno, los científicos deben recurrir al pasado para comprender las dinámicas que componen los latidos del corazón de la Tierra, y tal vez para ampliar la vida en nuestro propio y en otros planetas”, concluyen.

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