Forense veterinario.

“Forense veterinario es una buena salida profesional”

​Una profesión que en Europa está en auge y que cada vez se demanda más debido a las necesidades de la sociedad
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El desarrollo legislativo en materia de protección animal que se está produciendo en los últimos años, en gran parte a una mayor conciencia de la sociedad hacia los animales, está provocando una demanda del veterinario forense.


“Cada vez son más los Colegios de Abogados de España que cuentan con Secciones o Comisiones de Defensa y Protección Animal, y entre sus actividades está proliferando la organización de Congresos de Derecho Animal, multidisciplinares, en los cuales se está tratando de manera casi continua la necesidad de la creación de la figura del ‘veterinario-forense’”, señala Gema Calahorra, abogada y vicepresidenta de la Sección de Defensa de los Derechos de los Animales del Colegio de Abogados de Zaragoza, en Diario Veterinario.


Una profesión que en Europa está en auge, “hay muchas plazas disponibles en Europa”, explica María Cuvertoret, graduada en Veterinaria por la CEU UCH y actualmente residente en Barcelona trabajando en la Unidad de Anatomía Patológica.


Para optar a ser forense veterinario, un trabajo que consiste básicamente en “analizar tejidos de animales y conocer la causa de la muerte”, es necesario especializarse en anatomía patológica. La veterinaria opina que “el forense veterinario es una buena salida profesional” y no duda en recomendar esta especialidad, ya que el futuro es la especialización y “las personas quieren que a sus mascotas las traten los especialistas”.


Cuvertoret decidió por especializarse en esta área después de cursar el 5º año de Veterinaria como alumna interna de Anatomía Patológica y realizar dos meses de prácticas externas en la Unidad de Anatomía Patológica de Barcelona. “Cuando vi todo el trabajo que se hace me encantó. Me gusta muchísimo mi trabajo porque realmente cada caso es como un puzzle, necesitas montar todas las piezas para tener la imagen final”, explica.


LA NECESIDAD DEL VETERINARIO FORENSE


El veterinario forense es el encargado de realizar “un informe pericial objetivo en el cual se determinen y concreten las lesiones del animal, se señale cómo se han producido, si ha existido riesgo para su vida o se ha producido un grave menoscabo para su salud como señala el precepto del Código Penal, pudiendo darse el caso de que no se pueda conseguir la condena en algunos casos de maltrato animal por no contar con las prueba pericial oportuna desde el inicio de la instrucción”, apunta Calahorra.


La abogada manifiesta que, en muchas ocasiones, “tenemos que contar con la intervención altruista de veterinarios, máxime cuando la parte denunciante es una protectora de animales como sucede en un importante porcentaje de casos, las cuales cuentan con escasos medios económicos para poder afrontar los gastos que todo ello conlleva y es la buena disposición del este profesional la que le lleva a examinar al animal que presuntamente ha sido víctima de un delito y a la posterior elaboración del oportuno informe que va a ser prueba clave para determinar el alcance del maltrato, la calificación del tipo penal y conseguir en su caso una sentencia condenatoria”.


“Así pues, el veterinario como perito resulta figura esencial desde la primera asistencia, para que pueda examinar desde el inicio al animal, ver las lesiones que presenta, determine cómo han sido producidas, si presenta alguna mutilación; en caso de desatención del animal: si hay deshidratación, si está caquéctico…, pueda elaborar a la vista de dicho examen el correspondiente informe en el que se recojan todos los datos que resulten relevantes desde el punto de vista pericial y que luego, con casi total certeza, será ratificado en el acto del juicio oral”, añade.


Además, “el veterinario es, por ley, quien tiene capacidad forense pericial para documentar lo que haya ocurrido y hacerlo valer ante las autoridades y la Justicia”, asegura Alfredo Fernández, perito veterinario del Consejo General. 

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