​Antonio Reinoso, colegiado de Pontevedra y Madrid.

Quiénes ocuparán los cargos de la Organización Colegial Veterinaria

​Antonio Reinoso, colegiado de Pontevedra y Madrid
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Me llamo Antonio Reinoso Domínguez, colegiado n°307 del Colegio de Pontevedra y colegiado n°7692  del Colegio de Madrid. Mi único fin al describir, incluso diría denunciar estas situaciones, es el de buscar un futuro mejor para todo el colectivo veterinario.


Voy a tratar de explicar la actual y desgraciadamente, la futura composición del Consejo General de Colegios Veterinarios de España.


A estas elecciones se presentan 24 candidatos14 de los cuales repiten de las elecciones de 2013, casi un 60%. De los 24 candidatos, 21 tienen cargo en la Junta Ejecutiva Permanente, que está formada por 10 miembros, Presidente, Secretario y 8 vocales o en la Junta Interterritorial, es decir, son el 87,50% de todos los candidatos.


Hay 3 Colegios en los que se repite candidatura aunque no candidato (Tenerife, Alicante y Cádiz), pero la candidata al Colegio de Tenerife pertenece a la Junta Interterritorial.


De todas las candidaturas que se presentan, sólo 4 son de mujeres. Un 16,66% del total, lo cual no se corresponde con las normas de paridad que parece ser que tienen que regir en las instituciones públicas.


De los 10 miembros pertenecientes a la Junta Ejecutiva Permanente, se vuelven a presentar a estas elecciones 8, o sea, todos menos D. Juan José Badiola y D. Felipe Vilas. 


Todos estos candidatos ya fueron impugnados en las elecciones del 2013 mediante un escrito dirigido al Consejo General de Colegios Veterinarios de España, con fecha 13 de junio de 2013 y Registro de Entrada 1.894, en el que se pedía la impugnación de todos los candidatos y de la convocatoria de las elecciones previstas para el 15 de junio de ese mismo año. Todas las impugnaciones fueron rechazadas. Hasta ahí, todo normal.


El problema es que dichas impugnaciones fueron rechazadas a posteriori, mediante la  resolución 1.123 tomada el 10 de septiembre de 2013 y fechada el 11 de septiembre, resuelta por las mismas personas que habían sido impugnadas: D. Ramón García Janer, D. Rufino Rivero Fernández, D. Juan Antonio Vicente Báez, D. Luis Alberto García Alia, D. Fulgencio Fernández, D. Luis Alberto Calvo, Dña. Ana María López Pombo y D. Héctor Palatsi Martínez.


No decimos que, según derecho, no estuviese bien resuelto, pero ¿qué sean los implicados los que se juzguen a sí mismos? ¿qué se resuelva la impugnación por personas que, si se hubiese seguido la lógica, a lo mejor no podrían haber estado en situación de tomar la decisión de absolverse?


Todas estas personas formaban y forman parte de la Ejecutiva Permanente. Todos ellos se vuelven a presentar.


¡El reo se juzgó a sí mismo! Kafka no llegó a imaginar algo semejante.


El Sr. Oroquieta, que se presenta ahora a la presidencia del Consejo, fue vicepresidente del mismo desde 2007 al 2013 y candidato a la presidencia en 2013. Los Srs. Laguens Calvo pertenecían a esa Junta Ejecutiva Permanente que se declaró a sí misma “inocente”. ¡Pues vuelven a presentarse ahora de nuevo!


¿Creéis que estas personas nos dicen la verdad cuando dicen que “quieren cambiar las estructuras del CGCVE”?


Si de verdad quisieran cambiar algo, por el bien de la veterinaria, lo primero que tendrían que hacer es abandonar la poltrona y dejar paso a savia nueva, que abra las ventanas y purifique el ambiente enrarecido y emponzoñado de una estructura anclada en las ideas caciquiles del siglo XIX.


No queremos aventurar nada, pero estamos seguros de que este año ocurrirá como en los anteriores, se cambiarán votos por favores, como ocurrió con un expresidente del Colegio de La Coruña al que, en agradecimiento por los servicios prestados, se le concedió un puesto en Europa, sin que cumpliese los requisitos necesarios para el mismo.


Por cierto, es el mismo expresidente que dejó al Colegio de Veterinarios de La Coruña en la más absoluta de las ruinas.


Otro día os contaré los dispendios de los Colegios, como donde se celebraban las reuniones del REIAC.


La conclusión es que parece que a nuestros dirigentes les gustaría tener colgada en el escudo de la Institución, la siguiente divisa:


Cometamos un posible delito y juzguémonos nosotros mismos, seguro que salimos inocentes

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