Imagen: Universidad CEU Cardenal Herrera.

Situación de las facultades de Veterinaria en España

​Actualmente existe un exceso de más de 900 plazas de veterinarios en función de las necesidades reales que el mercado necesita. Las informaciones apuntan a que se pretenden abrir dos nuevas facultades más
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Los organismos europeos, EAEVE (European Association for the Establishment of Veterinary Education) y la FVE (Federación de Veterinarios de Europa), han establecido de manera general que para mantener un estándar de calidad en la formación y los servicios veterinarios es suficiente con una facultad por cada 7-10 millones de habitantes, es decir, en España sería suficiente con tener entre 4 y 7 facultades, números que están bastante por debajo de las 13 facultades de Veterinaria que existen actualmente.


Para este último curso, 2018-2019, en España se ofertaron 1.638 (1.098 públicas, 540 privadas) plazas para futuros veterinarios en las facultades españolas.


Desde la Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España, a través del informe realizado por Amvac, indican que actualmente existe un exceso de más de 900 plazas en función de las necesidades reales que el mercado necesita.


En este sentido, explican que, si se tiene en cuenta que de los nuevos alumnos que se incorporan todos los años, el 85% aproximadamente llega a graduarse, “estamos hablando de unos 1.200 nuevos graduados cada año, mientras que en los diferentes sectores a los que se dedican los profesionales veterinarios se genera, aproximadamente, unos 600 puestos de trabajo anuales”, afirman.


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Infografía de la Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España.


Además, señalan que la profesión veterinaria todavía es “joven”, según la pirámide de edades, el ritmo de jubilación es muy bajo todavía, del 2-3%, lo que hace que abandonen la profesión unos 400 veterinarios cada año.


Por otro lado, también aseguran que comienzan a constatar que la demanda de profesionales en otros países como el Reino Unido también se ha frenado, “y más teniendo en cuenta la incertidumbre del proceso del ‘Brexit’”.


En resumen, todos los años se genera un exceso de oferta respecto a la demanda de trabajo por las empresas y la Administración, ello hace que en pocos años se haya pasado de ser una profesión con escaso paro, realmente se podría considerar “paro técnico” al estar por debajo del 10%, a una situación en la que el paro no aumenta en exceso, pero la precarización profesional está alcanzando niveles muy preocupantes: salarios indignos, trabajos poco dignos, etc. “Es decir, todos los ciudadanos españoles están sufragando con sus impuestos el formar a más profesionales de la Veterinaria de los que necesita el país”, apuntan.


Por ello, se muestran muy críticos con la información sobre la posible apertura de nuevas facultades de Veterinaria que elevaría la entrada a los estudios en unos 250-300 nuevos alumnos, y graduaciones en torno a los 1.400 alumnos por año, "que harían la situación aún más insostenible", denuncian.


LOS ESTUDIOS DE VETERINARIA, LOS MÁS CAROS


Para abrir un centro que imparta estudios de Veterinaria debe contar, a priori, con unas instalaciones y personal acordes para poder ofertar unos estudios veterinarios de calidad conforme a los exigentes estándares solicitados por la EAEVE.


El organismo europeo que evalúa la calidad de las facultades de Veterinaria exige un Hospital Clínico Veterinario; una granja docente veterinaria; una planta piloto de tecnología de alimentos; dotación de aulas, laboratorios, aulas informáticas, salas de disección y necropsias, etc.; profesorado bien preparado perteneciente a las áreas de conocimiento específicamente veterinarias y que sean los responsables específicos, también, de la labor docente desarrollada en el resto de las estructuras especificadas en los puntos anteriores.


Estas instalaciones, al no tener soporte específico del sistema sanitario público, como es el caso de Medicina, Enfermería o Fisioterapia, son las propias Universidades las que tienen que hacer frente a todas estas necesidades, suponiendo una inversión inicial de unos 15 millones de €, y un mantenimiento anual de entre 8 y 10 millones de € más.


Así, desde la Conferencia de Decanos y Decanas de Facultades de Veterinaria de España aseguran que todo esto convierte a los estudios de Veterinaria en los más caros del panorama universitario español, en concreto, el coste de la formación de un alumno de Veterinaria se puede cifrar entre los 9.000 y 18.000 € anuales, dependiendo de los centros.


Las universidades públicas, en una época como la actual de recortes y escasez de recursos, difícilmente afrontan estos gastos, que las matrículas cubren en porcentajes escasos (10-15%). Por lo que se refiere a las universidades privadas, las matrículas, en general, tampoco cubren estos costes, si tenemos en cuenta que deben de tener un margen de beneficio que les permita hacer que la empresa sea viable, por ello suelen recortar vía infraestructuras, lo que va en detrimento de la calidad de la docencia.

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