Elías Fernando Rodríguez Ferri, presidente de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León, durante su ponencia.

La Academia Veterinaria de CyL resalta las cualidades de los murciélagos

Los murciélagos tienen grandes beneficios pero l​as enfermedades infecciosas emergentes más importantes que han surgido en los últimos años están relacionadas con él
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El presidente de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León, Elías Fernando Rodríguez Ferri, ha realizado una conferencia sobre los murciélagos, en la que explicó el papel beneficioso que llevan a cabo estos animales, y también analizó los riesgos que genera su vinculación con enfermedades infecciosas que pueden afectar al hombre (zoonosis).


“Los murciélagos son grandes desconocidos para la mayoría, y en ellos se contradicen sentimientos positivos con otros negativos”, explicó. Entre los primeros, además de que en algunas civilizaciones han sido o son muestra de suerte o felicidad, cuenta su papel de “insectívoros que controlan las poblaciones de estos invertebrados, junto a su papel en la polinización o diseminación de semillas, contribuyendo al equilibrio del ecosistema”.


En algunas zonas se aprovechan sus residuos en forma de ‘guano’ para la fertilización agrícola y en otras se aprovecha su carne para el sustento de la población (sobre todo en murciélagos frugívoros), o como complemento, no exento de cierto esnobismo, como ocurre con otras especies silvestres exóticas.


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EL MITO DE DRÁCULA Y LOS MURCIÉLAGOS


Por otra parte, Rodríguez Ferri indicó que “en lo negativo, cuenta su relación con lo siniestro, el inframundo o la muerte, a lo que ha contribuido el mito de Drácula y los murciélagos hematófagos o vampiros, pero sobre todo, su relación con la emergencia de enfermedades infecciosas que pueden afectar al hombre (zoonosis), pues no en vano, alguna de las enfermedades infecciosas emergentes más importantes que han surgido en los últimos años, se relacionan en su origen con la presencia de algunas especies de murciélagos, como es el caso de la rabia, el síndrome respiratorio agudo grave o el de Oriente Medio (ambos por coronavirus), encefalitis mortales por otros virus (virus Nipah o virus Hendra, en Extremo Oriente y Australia) y, sobre todo, el Ébola, en el que aunque no se ha demostrado directamente, se admite su papel como reservorios del virus en base a estudios indirectos”.


Lo importante del papel de los murciélagos en estas enfermedades es que ellos no las sufren, pero actúan como ‘reservorios’ del agente, que después transmiten a otros animales o el hombre y, en ocasiones, este salto (de lo que se denomina barrera de especie), hace que el patógeno se adapte y después sea capaz de transmitirse horizontalmente en la nueva especie hospedadora.


Para ello, en lo que se va conociendo, el sistema inmunitario de los murciélagos ha evolucionado para hacer posible un control de la inflamación que permite al virus replicarse en niveles bajos, persistentes, que ocasionalmente se rompen y eliminan al exterior grandes cantidades de virus, produciendo un riesgo de contagio para otras especies (el riesgo de emergencia).


UN SISTEMA INMUNITARIO QUE PROLONGA LA VIDA


“Precisamente, -explicó Ferri-, algunos autores ven en ese sistema inmunitario peculiar, principalmente en lo que se refiere a la respuesta inmunitaria innata, la justificación de su larga vida, comparado con otros animales, un motivo de investigación muy interesante sobre el envejecimiento, con visos de ser utilizado en el ser humano”.


Los murciélagos son los únicos mamíferos voladores, una capacidad que exige una alta tasa metabólica que produce radicales libres de oxígeno, cuyos efectos negativos han de controlar, y están dotados de una característica inusual que les permite cobrar sus presas en el vuelo con un sofisticado sistema de ondas sonoras producidas por la vibración de sus pabellones auriculares que producen un efecto dopler.


Para poner punto final a la charla, Rodríguez Ferri explicó que “la falta de modelos experimentales representa un inconveniente muy importante, junto a la naturaleza letal de muchos de los virus que mantienen, que exigen instalaciones de nivel 4 de contención, que solo está al alcance de los laboratorios más importantes y mejor dotados del mundo”.

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