Un ejemplar de vaca caldelá.

FAO distingue la recuperación de la raza bovina caldelá, autóctona de Galicia

En menos de 20 años se logró pasar de 284 animales de esta especie bovina a 1.750
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) acaba de distinguir la gestión hecha por la Xunta de Galicia y la Federación de Razas Autóctonas de Galicia-Boaga para la recuperación de la raza autóctona gallega de la vaca caldelá. En concreto, fue la división de producción y sanidad animal de la FAO a que hizo esta comunicación oficial a Boaga, como organización encargada de gestionar el libro genealógico de esta especie.


Junto a Galicia, solo se distinguieron dos ejemplos más relacionados con razas equinas, la de Noruega Nordland lyngen y la de Francia baudet du Poitou. Las tres razas figuran ahora como casos de éxito en la gestión de recursos genéticos.


Esta decisión de la FAO viene tomada después de la auditoría hecha por esta división a la raza caldelá. Esta revisión comenzó en el año 2017 y analizó la evolución de la gestión zootécnica de esta raza en peligro de extinción desde el 1996 hasta el 2015. Así, se comprobó que en este período, el número de registros aumentó de 284 animales a 1.750.


Al mismo tiempo, también se constató que el tamaño efectivo de la población considerando las dos últimas generaciones (esto es un indicador de la variabilidad genética), aumentó de 43 a 115, con un pico de 145 en el período 2009-2012. A día de hoy, según los informes más recientes del 2017, se contabilizaron 987 hembras reproductoras.


Este crecimiento ilustra un éxito global en la gestión de la conservación genética por parte de las entidades responsables, que son el Centro de Recursos Zoogenéticos de Galicia, en el pazo de Fontefiz, dependiente de la Consellería de Medio Rural, y la Asociación de Criadores de la Raza Bovina Caldelá (Caldega) y BOAGA, desde el año 1999. Por eso, la Xunta celebra este éxito, motivo por lo que el conselleiro del Medio Rural, José González, quiere trasladar su agradecimiento a todos los implicados por el trabajo hecho en estos años.


HISTORIA


La vaca caldelá es originaria de la parte noroccidental de Galicia. Esta raza se caracteriza por una capa negra y cuernos en forma de ganchillo. Se creía exclusivamente en sistemas de producción extensiva y su carne se vende bajo la marca de la asociación de criadores 100% Raza Autóctona Caldelá.


Las acciones aplicadas para su conservación se iniciaron en el año 1991 por la Xunta de Galicia, a través del Centro de Recursos Zoogenéticos de Galicia situado en el pazo de Fontefiz, donde hay sementales y hembras reproductoras y un banco de semen y embriones. Así, este centro proporciona sementales a bajo coste para facilitar el apareamento.


En este caso, los toros tienen un papel crucial para no aumentar la consanguinidad. Así, se utilizan en diferentes granjas, siempre bajo la supervisión de los veterinarios del programa de conservación, y se asignan de acuerdo con criterios de baja consanguinidad. Desde 1991 hasta 2005, los toros fueron autorizados por el centro de Fontefiz, pero a partir de ese momento estuvieron en manos de la asociación de criadores, debido al traspaso de competencias del libro genealógico caldelá.


Así, desde ese mismo año, los criadores interesados deben postular ante la asociación y ser autorizados para la explotación. Es entonces cuando reciben la lista de sementales compatibles con las hembras de sus rebaños. Estos ganaderos tienen el apoyo de la Xunta y de la Unión Europea para las razas en peligro de extinción. En concreto, reciben ayudas por cada cabeza de ganado productivo registrado en el libro genealógico y que participa en el programa de conservación.

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