Bobby tras su operación en la UC Davis.

La colaboración entre veterinarios permite a un perro volver a ver

​Un esfuerzo colaborativo entre oftalmólogos, anestesiólogos y cardiólogos veterinarios ha sacado adelante una cirugía de cataratas que se complicó en un perro
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Bobby, un schnauzer miniatura masculino de 12 años, desarrolló cataratas en ambos ojos, presumiblemente provocadas por su diabetes. Mientras aún podía sentir la luz en sus ojos, las cataratas nublaron su visión hasta el punto de conducirle a la ceguera.


Su dueño, John Yeung, estaba ansioso por recuperar la visión de Bobby, por lo que buscó la ayuda de Kristina Burling, oftalmóloga veterinaria certificada por la Universidad UC Davis de California (Estados Unidos).


Burling realizó con éxito la cirugía de cataratas en el ojo izquierdo de Bobby. Sin embargo, la extirpación de cataratas en su ojo derecho tuvo que detenerse abruptamente durante la cirugía debido a una enfermedad sistémica subyacente que causó que el ritmo cardíaco de Bobby cayera peligrosamente bajo. La veterinaria tomó la inteligente decisión de detener la cirugía ya que Bobby ya no estaba en una posición lo suficientemente saludable como para continuar.


La experta buscó la ayuda de otros oftalmólogos para conocer el tiempo estimado para volver a continuar con la cirugía, ya que abrir la lente del ojo sin retirarla por completo puede causar problemas permanentes si no se completa de manera oportuna. El consenso general fue que la cirugía de Bobby debía completarse en un plazo de 3 a 4 días para que tuviera éxito. Burling recomendó de inmediato que la atención oftalmológica de Bobby se continuara en un hospital que pudiera realizar la cirugía mientras atiende simultáneamente sus necesidades cardíacas y anestésicas con especialistas certificados en esas disciplinas.


Rápidamente, Brian Leonard, un oftalmólogo veterinario certificado por el consejo del Servicio de Oftalmología de la UC Davis, notificó a Burling que podría dirigir la intervención.  Así, formó un gran equipo de especialistas y juntos desarrollaron un plan para proceder con la cirugía en el ojo derecho de Bobby. Los anestesiólogos veterinarios Robert Brosnan y Harriet Flynn, junto con el cardiólogo veterinario Josh Stern, controlaron su estado crítico y la función cardíaca con un electrocardiograma, imágenes de ultrasonido Doppler y un marcapasos externo La atropina, un medicamento para tratar el ritmo cardíaco lento durante la cirugía, también estaba disponible.


Gracias al esfuerzo colaborativo, la cirugía fue un éxito. Las condiciones cardíacas de Bobby mientras estaban bajo anestesia no regresaron durante la segunda cirugía, y se recuperó sin incidentes.


"Nuestros cardiólogos y anestesistas hicieron un trabajo fenomenal con este caso", explica Leonard.

Después de la cirugía, Yeung notó una energía extra en Bobby, "estaba tan feliz de estar viendo de nuevo". Además, informó que se ha estado moviendo bien por la casa.

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