Alfredo Fernández, perito veterinario del Consejo General de Colegios Veterinarios.

El veterinario debe liderar la lucha contra el maltrato animal

​Legalmente, los veterinarios son los únicos capacitados para cuantificar la naturaleza del maltrato y emitir informe pericial cualificado ante la Justicia
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El Colegio de Veterinarios de Santa Cruz de Tenerife celebra entre el 16 y 17 de mayo un curso sobre “Elementos básicos del maltrato animal en la clínica veterinaria", en colaboración con el Consejo General de Colegios de Veterinarios de España, con el que pretenden preparar a los veterinarios para “ser los líderes contra el maltrato”.


El curso, que lo impartirá el veterinario y perito del Consejo General, Alfredo Fernández, tiene el objetivo de hacer comprender que “el maltrato es una lacra social que debemos abordar desde una perspectiva científica y siempre con consenso social para evitar encaminarnos al absurdo”.


“No hay una única forma de maltrato: ni para los seres humanos, ni para los animales. Las formas de maltrato no se segmentan, porque el maltratador se ceba con todos aquellos que son más débiles: las mujeres, los niños, los animales… por eso no podemos abordar el maltrato desde una sola disciplina, no podemos analizarlo al completo mirándolo sólo desde el punto de vista psicológico, periodístico, judicial, veterinario… Debemos abordarlo de forma multidisciplinar”, explica Fernández.


“Debemos consensuar qué entendemos socialmente por maltrato y a partir de ahí trabajar”, indica el experto, quien señala que “no hay una ley de protección de los animales a nivel nacional. Cada comunidad autónoma ha hecho su propia ley, en la mayoría de los casos sin contar con la colaboración de los veterinarios que legalmente son los únicos capacitados para cuantificar la naturaleza del maltrato y emitir informe pericial cualificado ante la Justicia”.


El perito veterinario explica que las facultades de Veterinaria no incluyen en sus programas formativos “ni una sola referencia al maltrato cuando, según una estadística publicada en EEUU, se calcula que un 1% de las consultas veterinarias podrían estar relacionadas con alguna forma de maltrato, una cuestión sobre la cual la sociedad cada vez exige más a los profesionales”.


El veterinario es quién va a ver la lesión, va a establecer su gravedad y las consecuencias en el animal y ese será el hilo conductor de la segunda parte del curso: ayudar a los profesionales a tener claras las directrices para emitir un diagnóstico, saber cómo identificar los malos tratos, sus características, conocer los indicadores de maltrato, establecer el nivel adecuado de comunicación con el cliente/propietario, saber cuándo y cómo relacionarse con las autoridades competentes, cómo recoger adecuadamente pruebas y datos.


En resumen, “es necesario que el veterinario tome conciencia de cuál es su papel frente al maltrato (patrones, escenario…) porque es quien tiene, por Ley, capacidad forense pericial para documentar lo que haya ocurrido y hacerlo valer ante las autoridades y la Justicia o, lo que es lo mismo está en primera línea en protección animal siempre de la mano del conocimiento científico”.

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