Un proyecto pionero para combatir el estrés de la Universidad con perros

​Esta iniciativa, denominada Compludog, nace de la tesis doctoral de una estudiante de Pedagogía que quiso demostrar que los perros de terapia reducen el estrés de los estudiantes
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La Universidad Complutense de Madrid ha presentado el proyecto Compludog, “por ahora es una investigación en la que el grupo Pedagogía Adaptativa de la Facultad de Educación lleva ya dos años trabajando. En el futuro, quién sabe, puede ser el nombre que se lea en las entradas de las salas de cada Facultad y centro de trabajo que la Complutense dedique a la intervención asistida con animales de compañía para reducir el estrés de sus estudiantes, profesores y personal, y a la vez mejorar sus habilidades sociales”, señalan desde la propia Universidad.


"Nuestra intención es que Compludog también nos sirva para establecer una red de investigaciones sobre los vínculos entre animales y personas, también en el germen de una formación interfacultades, y ya puestos, por qué no, en un paso previo a la creación de una cátedra o de un máster oficial", explica la profesora Mercedes García, directora del mencionado grupo de investigación.


Compludog nace de la tesis doctoral de una estudiante de Pedagogía, Diana Peña, quien quiso demostrar en ella que los perros de terapia reducen el estrés de los estudiantes. Para ello puso en marcha un estudio piloto con 60 estudiantes de primer año de grado de las Facultades de Educación, Químicas, Enfermería y Sociología, con quienes durante el pasado curso llevó a cabo un programa de intervención asistida con perros. Las conclusiones, realizadas a través de encuestas con los estudiantes participantes tanto antes como después de realizar el programa, denotan una importante disminución del estrés que acumulan en su vida diaria, así como un mejor desarrollo de sus habilidades sociales.


El siguiente paso que han querido dar Diana y el grupo de Pedagogía Adaptativa, en el que se ha integrado como personal en formación, es dar validez científica a esos resultados a través de variables objetivas, como la medición de cortisol en saliva, método utilizado para cuantificar el estrés. Para ello han sumado al proyecto a la Fundación Affinity, especializada desde hace cerca de tres décadas en el desarrollo de programas de intervención asistida con animales.

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PROGRAMA PIONERO EN LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA


Esta experiencia de Compludog es la primera que se desarrolla en una universidad española, aunque como explicó Mercedes García, en universidades canadienses, estadounidenses y también británicas ya existen programas parecidos.


En concreto, universidades como Harvard o Yale cuentan con aula de cachorros y perros para que sus estudiantes y personal se relajen cuando lo deseen. Esas experiencias, según aseguró la profesora García, están demostrando una importante reducción del estrés y la mejora de las relaciones sociales de quienes pasan por el aula. "Y lo que es importante, esos resultados no se reducen al tiempo en el que están con los animales, sino que perdura durante mucho más tiempo", indicó García.


En el programa que se está desarrollando durante este curso están participando alrededor de 40 alumnas y alumnos de primer curso de la Facultad de Educación. Las sesiones se están llevando a cabo antes de los periodos de exámenes, considerando que son los momentos en los que estrés puede ser más alto.


Las sesiones las están impartiendo la propia Diana Peña, con su inseparable Skot, con quien forma un "binomio" difícilmente mejorable, y María del Carmen Serrano, quien está afianzando su relación con Lupi, una joven hembra de galgo que adoptó procedente de Portugal y que aún muestra algunos miedos posiblemente consecuencia de unos primeros meses de vida traumáticos.


SKOT Y LUPI, LOS GRANDES PROTAGONISTAS


Skot y Lupi son los grandes protagonistas de las tres sesiones de 45 minutos que reciben los estudiantes participantes en el programa. Como explica Peña, en la primera sesión se trata de conocerse, de entablar una relación. La segunda está dedicada a estrechar esos lazos, a jugar juntos, a tratar de enseñar a Skot y a Lupi a hacer algún que otro truco, aunque realmente ya se los saben casi todos.

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El último día se dedica más al trabajo emocional, a relajarse junto a ellos, a reflexionar sobre lo que se siente durante esta desconexión de sus rutinas diarias. Palabras como tranquilidad, felicidad, ternura o ilusión se repiten cuando se interroga a los participantes por esos sentimientos que experimentan junto a Skot y Lupi.


Si los datos de las mediciones del cortisol en saliva son concluyentes, la idea, según explicó la profesora Mercedes García, es tratar de dar el próximo año el siguiente paso y comenzar a abrir "aulas" para que estudiantes, profesores y PAS puedan relacionarse con perros como Skot y Lupi.


La Facultad de Educación, como señaló su decano Gonzalo Jover en la presentación, podría ser una de ellas. "En esta Facultad nos dedicamos a la educación, y lo que se hace con los animales muchas veces ya van más allá de la terapia y pasan a ser un programa educativo", concluyó.

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