Este perro que entrecierra el ojo izquierdo es un indicador de dolor y, potencialmente, de una úlcera corneal.

Las úlceras corneales, más que un rasguño

​Cuando una úlcera se infecta, la enfermedad puede desarrollarse rápidamente y, en el peor de los casos, provocar la pérdida del ojo
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Una úlcera corneal es uno de los problemas oculares más comunes en las mascotas. La córnea es como un parabrisas protegiendo el ojo, que está compuesto de múltiples capas con una capa externa, el epitelio, que evita la turbidez y protege al resto de la córnea de la infección. Una úlcera ocurre cuando el epitelio corneal está dañado.


Las úlceras corneales son muy dolorosas y derivan en una infección. Cuando una úlcera se infecta, la enfermedad puede desarrollarse rápidamente y, en el peor de los casos, provocar la pérdida del ojo. Por eso es extremadamente importante reconocer un problema y buscar tratamiento de inmediato.


¿CÓMO RECONOCES UNA ÚLCERA CORNEAL?


Los expertos del Centro de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos) indican que la señal más común de una úlcera corneal es entrecerrar los ojos. Cuando el epitelio corneal está dañado, muchos nervios de la córnea están expuestos, lo que es muy doloroso.


Los animales varían en su sensibilidad a este dolor. Por un lado, muchos sufrirán tanto dolor que apenas puedan abrir el ojo, y otros solo se mostrarán bizcos o realizarán parpadeos excesivos. 

“Entornar los ojos en un animal es siempre un signo de dolor, así que busque atención médica de inmediato si observa que su mascota entrecierra los ojos”, aseguran los veterinarios.


Un animal con una úlcera corneal también puede tener un desgarro excesivo. “La córnea en sí siempre debe ser clara. Si hay una úlcera, puede volverse turbia. Cualquier turbiedad, enrojecimiento u otros cambios en la apariencia del ojo deben ser evaluados por un veterinario”, insisten.


¿QUÉ CAUSA UNA ÚLCERA?


Las úlceras corneales pueden tener muchas causas. El epitelio puede dañarse si se seca, por ejemplo, con la enfermedad del ojo seco, durante la anestesia o incluso si el perro tiende a dormir con los ojos abiertos.


También el animal puede rozarse la superficie del ojo causándose daños. “Esto se puede ver si el material extraño, como el casco de una semilla, se atasca en el ojo o si el perro tiene un entropión en el que los párpados se doblan hacia adentro”, explican.


Por otra parte, el traumatismo directo en el ojo también puede causar úlceras, como que un animal se rasque el ojo mientras corre por un campo, aunque, en la mayoría de los casos, explican que la causa puede no ser identificada.


“Las úlceras corneales simples deben curarse rápidamente. Una úlcera que tarda más de una semana en cicatrizar indica una complicación, es posible que ya haya una infección o que otro proceso impida la curación normal. Siempre haga un seguimiento con su veterinario según las indicaciones para asegurarse de que el ojo se haya curado como debe”, apuntan.


Por último, aconsejan estar pendientes de este tipo de problemas ya que “la visión y la comodidad de su mascota son importantes para mantener su calidad de vida. Aunque una úlcera pueda suponer una amenaza, la mayoría de las úlceras se curarán sin problemas cuando se detecten temprano y se traten adecuadamente. Su veterinario puede ayudar a que su mascota se sienta más cómoda y prescribirle un tratamiento para prevenir complicaciones mientras la úlcera sana. Siempre busque atención médica tan pronto como sea posible cuando su mascota desarrolle un problema ocular”, concluyen.


Aunque la información proceda de instituciones o profesionales veterinarios, desde Diario Veterinario siempre recomendamos que acudan a su veterinario de confianza. 

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