Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León.

Asaja Castilla y León, preocupada ante el riesgo de peste porcina

​La organización ha elaborado un documento con las 30 principales propuestas en materia de agricultura, ganadería y medio rural que deberían tener los gobiernos que se formen tras las elecciones, tanto las nacionales como las que se celebrarán en mayo
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Asaja considera que el campo necesita que los grandes partidos pacten una estrategia global a largo plazo, que defina las grandes líneas a seguir para garantizar el futuro del sector. “En la agricultura y la ganadería, no se puede cambiar todo cada cuatro años, se trata de proyectos a largo plazo que precisan de estabilidad, y esta estabilidad depende en buena parte de las políticas que se aplican”, subraya Donaciano Dujo, presidente de la organización.


Así, en lo referente a sanidad animal piden “una mayor coordinación entre el Estado y las comunidades autónomas para que se establezcan planes comunes, se iguale el estatus sanitario alcanzando a los de nivel más alto, y consecuencia de ello no haya riesgo ni restricciones por el tránsito de animales en todo el territorio nacional”.


Desde la organización se muestran preocupados por el riesgo de que se reintroduzca en España el virus de la peste porcina.


También solicitan un control de la fauna salvaje, “para que no ocasione daños relevantes en la agricultura y la ganadería, daños que lo son por pérdidas en cultivos o muertes en cabezas de ganadero, así como por contagio de enfermedades comunes entre especies domésticas y salvajes. 

Además del control de censos, por la guardería forestal y por los cotos de caza, ASAJA exige que se indemnice al ganadero, como daños patrimoniales, por la totalidad de los perjuicios ocasionados. ASAJA apoya la práctica de la caza como se ha venido desarrollando”.


Otra de las medidas que exponen en el documento es la defensa de la agricultura y ganadería de montaña. “Proponemos medidas de carácter horizontal, desde todas las administraciones, en particular las que tienen competencias en agricultura, para compensar las desventajas de estas zonas desfavorecidas. Pedimos políticas de regeneración de los pastos como medida de apoyo a la ganadería y lucha contra los incendios forestales”.


Por otra parte, demandan las mismas oportunidades para las personas que viven en el medio rural que en el urbano. “A los servicios más tradicionales en el campo de la educación, sanidad, transportes, ocio, etcétera, añadimos la reivindicación de acceso a las nuevas tecnologías, a Internet, con las mismas prestaciones en todo el territorio nacional, pues lo contrario es considerar a la gente del campo como ciudadanos de tercera”, denuncian.


Además, hacen hincapié en la incorporación de jóvenes y mujeres al sector, reforma de la PAC y flexibilidad y mejora de las infraestructuras de regadíos, entre otras medidas.


Por último, insisten a los responsables políticos y administraciones que deben volcarse para favorecer el diálogo y entendimiento entre campo y ciudad. “La creciente urbanización de nuestras sociedades está dejando de un lado las realidades y necesidades de los habitantes de los pueblos. Sin embargo, no puede funcionar un país si no llega a un equilibrio entre ambos medios, rural y urbano, un equilibrio que tiene que ser fruto del respeto, el diálogo y el acuerdo”, concluyen.

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