De izq. a drch.: Jesús Oria, Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León, y Juan José Sánchez.

Polémica entre Cantabria y Castilla y León por el control sanitario animal

​Desde Asaja Castilla y León han manifestado que los controles de sanidad animal en Cantabria "podrían no ser fiables", unas acusaciones que en la comunidad cántabra han calificado de "intolerables e interesadas"
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La organización agraria Asaja Castilla y León emitía hace unos días un comunicado en el cual consideraba que los sistemas de control en materia de sanidad animal en Cantabria “podrían no ser fiables”, y alertaba a los ganaderos del riesgo que se corre en los intercambios comerciales de animales con destino a explotaciones de Castilla y León, a raíz de la puesta en marcha del nuevo modelo de veterinario de explotación.


Asaja resaltaba el esfuerzo que han llevado a cabo en Castilla y León para para controlar enfermedades como la brucelosis y la tuberculosis bovina aplicando programas rigurosos que han supuesto el sacrificio de miles de cabezas de ganado cada año y limitaciones en los movimientos de los animales, así como la observancia de las más estrictas medidas de bioseguridad, “lo que no ha ocurrido en todos los territorios”, apuntaban.


Unas palabras que no han sentado nada bien en la comunidad cántabra, tanto el Colegio de Veterinarios de Cantabria, representado en la figura de su presidente Juan José Sánchez, como el Consejero de Medio Rural, Pesca y Alimentación de Cantabria, Jesús Oria, han defendido el sistema sanitario de la región y la figura del veterinario de explotación.


Sánchez, en declaraciones recogidas por EFE, califica de “lamentable” la nota emitida por Asaja Castilla y León, y añade que “toda la nota constituye una falacia donde se utilizan partes de nuestra norma de forma sesgada, para llegar a conclusiones completamente erróneas y preestablecidas".


“Hablan del riesgo que supone para Castilla y León la situación sanitaria del ganado de Cantabria y habría que recordarles que triplican nuestros niveles de tuberculosis", asegura el presidente de los veterinarios cántabros.


También ha sido duro el secretario general de Asaja Cantabria, Raúl Guillarón, que ha calificado en la Cadena Cope esas acusaciones como “intolerables e interesadas” para perjudicar la imagen de la ganadería de Cantabria en su beneficio. “No tienen ningún rigor, ningún argumento, ni ninguna justificación, creo que son fruto de algún interés comercial. Lo que quieren es favorecer los intercambios comerciales internos y perjudicar las ventas y las exportaciones desde Cantabria”.


CÓMO VE ASAJA CASTILLA Y LEÓN LA PROBLEMÁTICA


Los principales recelos de Asaja, respecto a la sanidad animal en Cantabria, tienen que ver con una normativa autonómica que delega el diagnóstico de la enfermedad objeto de erradicación, en veterinarios contratados por el propio ganadero, “lo que le resta la debida imparcialidad, mientras que en Castilla y León y en el resto de las autonomías la práctica habitual es que las pruebas diagnósticas las realicen veterinarios oficiales o empresas contratadas por la propia administración. 

En materia de sanidad animal no se puede ser juez y parte”, indican.


Desde Asaja Castilla y León han solicitado a la consejería de Agricultura y Ganadería que esté “muy vigilante” ante todas las solicitudes de movimiento de ganado que lleguen de Cantabria, y que no las autorice en los casos de explotaciones con historial sanitario de riesgo, con procedencia de municipios de alta positividad, y en todo caso previas pruebas recientes, realizadas por profesionales oficiales, que hayan dado resultados negativos a la tuberculosis u otras enfermedades objeto de erradicación.

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