Un estudio señala que la seguridad en la anestesia equina puede mejorar

​La combinación de vatinoxan con tranquilizantes cuando los caballos son sedados podría reducir o incluso prevenir la aparición de los efectos no deseados de los tranquilizantes utilizados comúnmente
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Los caballos, por su gran tamaño, suelen sufrir trastornos circulatorios durante la anestesia. “Bajo anestesia, la presión arterial de los caballos también disminuye fácilmente, lo que debilita aún más la circulación a través de los tejidos. Los tranquilizantes alteran el funcionamiento del sistema cardiovascular, suprimen la motilidad intestinal y elevan los niveles de glucosa en la sangre. De hecho, las complicaciones son más frecuentes y la tasa de mortalidad es más alta en la anestesia general equina en comparación con muchas otras especies animales”, explica Soile Pakkanen, veterinaria de la Facultad de Veterinaria de Helsinki.


Pakkanen ha investigado para su tesis doctoral los efectos del vatinoxan en caballos anestesiados. Según explica la experta, vatinoxan es un antagonista de los tranquilizantes equinos más comunes. Sin embargo, vatinoxan no cruza la barrera hematoencefálica, evitando así las reversiones en el efecto sedante logrado con los tranquilizantes comunes.


"Los resultados indican que la combinación de vatinoxan con tranquilizantes cuando los caballos son sedados podría reducir o incluso prevenir la aparición de los efectos no deseados de los tranquilizantes", asegura la veterinaria.


Durante el estudio, a los caballos se les administraron tranquilizantes y vatinoxan en diferentes combinaciones. Además, vatinoxan se administró como parte de los preanestésicos antes de la anestesia general. Los caballos medicados fueron monitoreados para el funcionamiento del sistema cardiovascular y los sonidos intestinales, mientras que las muestras de sangre se utilizaron para medir, entre otros factores, los gases en sangre, la glucosa en la sangre y las concentraciones de fármacos en la sangre.


La experta indica que vatinoxan alivió significativamente los efectos causados por los tranquilizantes, como la disminución de la frecuencia cardíaca, los cambios en la presión arterial, la disminución de la motilidad intestinal y el aumento de los niveles de glucosa en la sangre. Al mismo tiempo, no se observaron cambios clínicamente significativos en la sedación de los caballos.


En cambio, usado como preanestésico, el vatinoxan causó una notable caída en la presión arterial, aunque la función cardíaca y la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre parecieron mejorar. También se encontró que vatinoxan tiene un efecto sobre la concentración y el comportamiento de los medicamentos en el equino.


“Se deben realizar estudios adicionales sobre el uso de vatinoxan junto con anestesia general para determinar si se pueden prevenir las caídas excesivas de la presión arterial, por ejemplo, con dosis más bajas de vatinoxan. Además, el agente aún no se ha registrado como un medicamento veterinario, pero está en el proceso y esperamos que llegue al mercado en los próximos años”, concluye Pakkanen.

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