Advierten que las dietas BARF contienen altos niveles de bacterias

​Una nueva investigación muestra que el 52% de las muestras analizadas de carne cruda para perros contenía niveles de bacterias que excedían el umbral máximo establecido por la Unión Europea
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Las dietas basadas en carne cruda para perros se están volviendo cada vez más populares entre los dueños de mascotas, porque consideran que es una alternativa “más saludable” y más “natural” a los productos que están disponibles en el mercado. Estas se denominan dietas BARF (Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada, en castellano).


Pero lo cierto es que, a diferencia del pienso y otros productos destinados a perros, los productos cárnicos crudos de las dietas BARF no se tratan con calor ni se liofilizan para pasteurizar su contenido, por lo que supone un riesgo microbiológico.


En este sentido, una nueva investigación publicada en Vet Record señala que muchos productos alimenticios crudos para perros contienen altos niveles de bacterias, lo que supone un riesgo potencial para la salud, tanto de los animales como de las personas.


Además, advierten que “los perros en familias con bebés, personas mayores o personas inmunodeprimidas no deben ser alimentados con productos cárnicos crudos, ya que estos grupos son más susceptibles a las infecciones”, señalan los investigadores de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas y el Instituto Nacional de Veterinaria, ambos centros en Uppsala (Suecia).


RESULTADO DE LA INVESTIGACIÓN


Para probar y medir los niveles de bacterias en estos productos, los expertos tomaron muestras de 60 paquetes de productos cárnicos crudos, comprados en varias tiendas dentro de un radio de 200 km alrededor del laboratorio en Uppsala entre marzo y septiembre de 2017.


Los productos, todos destinados a perros, contenían carne cruda, huesos y órganos comestibles de vaca, pollo, cordero, pavo, cerdo, pato, reno o salmón. Algunos de los productos también incluían verduras, fibra vegetal y minerales.


Todos los productos fueron fabricados por diez fabricantes diferentes de Suecia, Noruega, Finlandia, Alemania e Inglaterra. Las muestras se analizaron en busca de bacterias que podrían representar un riesgo para la salud de los animales y las personas, como especies de enterobacterias, clostridium perfringens, salmonella y campylobacter.


El 52% de las muestras analizadas contenía niveles que excedían el umbral máximo establecido por los reglamentos de la Unión Europea (UE) de 5.000 bacterias por gramo. Según el análisis, la mayoría de las especies identificadas no causan infección, salvo E. coli, que se encontró en aproximadamente un tercio de las muestras.


C. perfringens, otro marcador de contaminación fecal y estándares de higiene se encontró en el 30%. Dos de las muestras incluso superaron los límites máximos establecidos por las directrices suecas.


Por otra parte, las especies de salmonella, que pueden provocar infecciones de animales a personas y que están prohibidas en cualquier producto destinado a la alimentación animal, se encontraron en el 7%. Las de campylobacter, muy sensibles a la congelación, se hallaron en solo tres muestras de tres fabricantes diferentes. “Es más probable que campylobacter estuviera presente en más muestras antes de la congelación”, indican los autores.


Así, los hallazgos del estudio resaltan la importancia de almacenar y tratar adecuadamente estos alimentos crudos para perros debido a los riesgos potenciales para la salud que plantean.


RECOMENDACIONES PARA LOS DUEÑOS


Los investigadores hacen varias recomendaciones diseñadas para reducir el riesgo de infección y la resistencia a los antibióticos.


“Conservar la comida cruda congelada hasta su uso y descongelarla a 10 grados, mantenerla separada de otros alimentos, manipularla con utensilios de cocina diferentes o lavarlos bien después de su uso, una buena higiene es esencial y no dejar que los perros laman a sus dueños después de darles de comer, y los perros no deben ser alimentados con productos de carne cruda mientras se les trata con antibióticos, ya que esto podría aumentar el riesgo de resistencia a los antibióticos”, aseguran.


Por último, la vicepresidenta junior de la Asociación Británica de Veterinaria (BVA, por sus siglas en inglés), Daniella Dos Santos, apunta que "esta investigación ofrece más evidencia convincente para respaldar las preocupaciones de los veterinarios sobre los riesgos potenciales para la salud pública y animal asociados con la alimentación de mascotas con una dieta basada en carne cruda”.


"Bacterias como la E. coli y la salmonella pueden causar enfermedades gastrointestinales significativas en los animales. Los dueños de mascotas que deciden alimentar una dieta de alimentos crudos deben ser conscientes de los riesgos potenciales para la salud y tomar todas las precauciones al almacenar y manipular los alimentos”.


A lo que añade que desde la BVA no recomiendan “hacer una dieta de alimentos crudos en el hogar sin una guía veterinaria debido al potencial de deficiencias nutricionales en las dietas caseras. 

Recomendamos a cualquier propietario que desee probar una dieta cruda a base de carne para su mascota que primero consulte a un veterinario".

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