Los veterinarios deben desalentar la cría de perros braquicéfalos

​La braquicefalia extrema se asocia con una variedad de trastornos, pero a pesar de ello las razas que lo sufren se vuelven cada vez más populares
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Los profesores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Sydney, Anne Fawcett y Paul Mcgreevy, argumentan que “los veterinarios deben hacer más para desalentar la cría de animales en condiciones conocidas que comprometen seriamente su bienestar”.


Este es el caso de los perros braquicéfalos como los bulldogs franceses, boston terriers, carlinos o shih tzu, entre otros.


Los veterinarios explican que, en la práctica con animales de compañía, “la profesión veterinaria se mantiene ocupada atendiendo a estos perros y trayéndolos al mundo, con un 80% de nacimientos por cesárea en el caso de los boston terriers y los bulldogs franceses”.


La braquicefalia extrema se asocia con una variedad de trastornos, especialmente el Síndrome de la Vía Aérea Obstructiva Braquicéfala (BOAS, por sus siglas en inglés). Esta enfermedad ocurre en perros de cráneo más estrecho porque la nariz, la lengua, el paladar y los dientes están juntos en un espacio relativamente pequeño, lo que reduce el tamaño de la vía aérea.


Los signos clínicos de BOAS incluyen aumento del ruido respiratorio, esfuerzo y dificultad para respirar, intolerancia al ejercicio, arcadas, encías azules, sobrecalentamiento y desmayos.

Los perros braquicefálicos experimentan falta de oxígeno y exceso de dióxido de carbono y, en comparación con los perros sanos no braquicefálicos, muestran un aumento notable en la frecuencia respiratoria a medida que aumentan las temperaturas, señalan los expertos.


En este sentido, cuando la temperatura comienza a subir, les resulta más difícil enfriarse jadeando. Como resultado, los tejidos de la vía aérea superior se hinchan, lo que reduce aún más el flujo de aire y eventualmente causa la obstrucción de la vía aérea, lo que hace que se calienten. “Es un ciclo vicioso que amenaza la vida”, apuntan.


Los perros afectados también cambian la forma en la que duermen para evitar la obstrucción de las vías respiratorias, a veces adoptando una posición sentada. También levantan la barbilla o duermen con un juguete entre los dientes para mantener abiertas las vías respiratorias. De hecho, el 10% solo puede dormir con la boca abierta.


Los cráneos extremadamente estrechos se asocian con concentraciones excesivas de dióxido de carbono, déficits neurológicos, enfermedades de la piel, enfermedades oculares y ciertos trastornos del comportamiento.


También sufren de enfermedades de la piel por hongos, cáncer de piel, trastornos cerebrales, problemas de espalda y dificultades para dar a luz. Disfagia (problemas para tragar), vómitos, regurgitación y flatulencia son otros signos clínicos comunes en las razas braquicefálicas.


PERO SON PERROS POPULARES


A pesar de la evidencia acumulada sobre los impactos en la salud y el bienestar de la braquicefalia, las razas afectadas se están volviendo más populares.


Según comentan, “las razas braquicefálicas están creciendo en popularidad en Australia, donde, desde mediados de la década de 1980, los compradores de cachorros han favorecido cada vez más las razas braquicefálicas”.


Pero a menos que los veterinarios y las organizaciones de razas se pronuncien, la demanda de razas braquicefálicas extremas continuará. La enormidad del problema de bienestar está aumentando con la mayor demanda de perros afectados.


En reconocimiento del papel de los medios en la generación de esta demanda, la Asociación Veterinaria Británica (BVA, por sus siglas en inglés) ya no usa anuncios que describan razas braquicefálicas. La Asociación Veterinaria de Australia también evita el uso de imágenes de otras razas con características exageradas, como shar pei y perro salchicha.


“Cada veterinario debe proporcionar a cada paciente individual la mejor atención posible. Pero dado lo que sabemos, también tenemos la obligación moral de desalentar la cría de perros con braquicefalia extrema para que podamos cerrar el grifo de este sufrimiento”, resaltan los veterinarios.

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