"El 50% de las intoxicaciones alimentarias tienen lugar en el hogar"

Los profesionales de la medicina veterinaria se encuentran presentes en todos y cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria por la que pasa un alimento, desde la producción hasta el supermercado o restaurante
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El veterinario es una pieza clave en velar por la seguridad alimentaria en todas las etapas por las que pasa un alimento, "desde la granja hasta la mesa". Aun así, “el 50% de las intoxicaciones tienen lugar en el hogar”, explica la veterinaria especialista en seguridad alimentaria, Marta Marín, en declaraciones a Diario Veterinario.


Por ello, la veterinaria recomienda “una buena higiene de manos y utensilios de cocina, un lavado previo a productos como frutas, verduras y hortalizas, separar los alimentos crudos y cocinados en su preparación, cocinar por encima de 75ºC y recalentar por encima de 65ºC, así como realizar una buena conservación manteniendo los productos en recipientes de uso alimentario por debajo de los 5ºC y mantener la nevera limpia y en orden”.


Las enfermedades transmitidas por el uso incorrecto de los alimentos, según Marín, suelen dividirse en tres grupos.


Por una parte, están las intoxicaciones, “enfermedades ocasionadas por la ingestión de toxinas producidas por los gérmenes presentes en los alimentos o por sustancias químicas incorporadas de manera intencionada o accidental al alimento. Es decir, la enfermedad la producen las toxinas del alimento”.


Por otro, las infecciones, “enfermedades ocasionadas por la ingestión de alimentos o agua contaminada por microorganismos vivos. Es decir, la enfermedad la produce el agente patógeno”.


Y, por último, las toxiinfecciones, “enfermedades ocasionadas por la ingesta de alimentos contaminados por microorganismos patógenos o sus toxinas. Algunas de las más relevantes son la campylobacteriosis, salmonelosis, listeriosis y toxoplasmosis”, todas ellas evitables gracias a la colaboración entre consumidores y veterinarios.


LABOR DEL VETERINARIO EN LA SEGURIDAD ALIMENTARIA


“En la producción, tenemos la labor de vigilar, prevenir y controlar las enfermedades de los animales. Participamos en la gestión del bienestar animal para garantizar animales más fuertes y más sanos. También controlamos los piensos y realizamos un uso responsable de los medicamentos”, comenta la veterinaria.


A continuación, “en el transporte nos aseguramos de que se transporten sólo animales sanos y hacemos un seguimiento de la salud y el bienestar de dichos animales en todo el trayecto”.


Una vez “en el matadero, inspeccionamos los animales ante mortem, haciéndoles un examen clínico y analizando los datos sanitarios facilitados por la granja. Realizamos también el control post mortem, inspeccionando las canales y haciendo las analíticas pertinentes en el laboratorio", continúa Marín.


Posteriormente, durante el procesamiento, conservación y distribución, "trabajamos en las empresas, verificando la higiene de cada uno de los procesos por los que pasan los alimentos, asegurando su calidad y la seguridad de los mismos”, señala.


Por último, ya “en el supermercado o restaurante, los veterinarios somos los encargados de hacer la mayoría de las inspecciones de sanidad a las diferentes superficies que procesan, almacenan, distribuyen o venden alimentos. Nos encargamos de la verificación de la higiene de los diferentes procesos, del cumplimiento de unos prerrequisitos mínimos y de la integridad de la cadena de frío en caso de que sea necesario”.

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