Un perro acompañado por un veterinario caminando sobre la cinta de correr sensible a la presión.

Una nueva técnica facilita el diagnóstico de la cojera en perros

Un estudio revela que gracias a la pendiente de la cinta de correr sensible a la presión, los perros exageran más sus movimientos y es más fácil de diagnosticar la cojera.
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Técnicas como el análisis de una caminata o aquellas que emplean cintas de correr sensibles a la presión, son algunas de las más utilizadas en medicina humana para diagnosticar la cojera pero, a pesar de que tengan una larga historia en diagnósticos humanos, lo cierto es que se tratan de algo relativamente nuevo en medicina veterinaria.


La Dra. Romany Pinto, veterinaria clínica experta en rehabilitación de la Universidad de Saskatchewan (Canadá), se dio cuenta en 2017 de que algunos perros con lesiones musculares ni cojeaban ni daban muestras de cojera en superficies planas, pero sí que se mostraban visiblemente cojos cuando cruzaban una rampa.


Fue entonces cuando Romany comenzó a investigar sobre qué sucede cuando, tanto perros sanos como perros con lesiones en sus extremidades posteriores, suben y bajan una rampa, ya que cuando estos caminan en pendiente y cuesta abajo “exageran sutilmente las lesiones que causan su cojera”, apunta, lo que hace que el problema sea más fácil de detectar y diagnosticar.


Por su parte, la Dra. Gillian Muir, jefa del Departamento de Ciencias Biomédicas Veterinarias de la Universidad, señala que la clave del estudio es “averiguar qué cambios se producen en la marcha del perro mientras camina por la rampa que hace que la cojera sea más visible en comparación con una superficie plana".


Para reunir los datos necesarios e identificar los cambios en la marcha de los perros sanos y cojos, tanto en superficies planas como en rampas, los expertos utilizaron una cinta de correr sensible a la presión.


La cinta, compuesta de una esterilla con sensores integrados que detectan y miden las diferencias sutiles en la cinética cuando los perros caminan sobre ella, “permite a los investigadores centrarse en el tiempo en el que la extremidad está apoyada en el suelo cuando el perro está dando una zancada, en la longitud que cada extremidad se mueve a cada zancada, en la fuerza que aplican los animales sanos y cojos en sus extremidades, y en la precisión a la hora de diagnosticar lesiones sutiles que podrían hacer que los perros cojeasen”, explican desde la Universidad.


Así, subrayan que "la cinta de presión es mucho mejor para detectar una cojera de lo que lo haría un humano. Puede detectar cambios tan pequeños en la marcha de un perro que un veterinario no podría ver".


El estudio de la Universidad se trata del primero en usar una cinta sensible a la presión para medir y describir cómo los animales, en este caso, perros sanos y con cojera en sus extremidades, se mueven en pendientes.