Una gata antes de ser transfundida. Imagen: Universidad CEU Cardenal Herrera.

¿Puede una mascota ser donante de sangre?

Al igual que sucede con las personas, los animales también tienen la necesidad de ser transfundidos por otros compañeros. Para ello, algunas exigencias son que los animales tengan entre 1 y 8 años de edad y no sobrepasen cierto peso
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A lo largo de los años, las campañas realizadas por parte de instituciones como Cruz Roja y de muchos hospitales para donar sangre han sido numerosas, debido a la constante necesidad de realizar transfusiones a pacientes en estado crítico, ya sea por traumatismos o atropellos, como por hemorragias, anemias graves o incluso intoxicaciones.


Pero lo cierto es que, a pesar de ser algo más desconocido por la mayoría, no sólo los humanos pueden convertirse en donantes de sangre y salvar vidas, ya que las mascotas también podrían formar parte de este grupo. Así lo indica la Universidad CEU Cardenal Herrera que explica los requisitos que tendría que tener el animal para ello y el procedimiento a seguir.


En primer lugar, si el paciente que va a donar sangre es un perro, “debe pesar más de 25 kg, además de tener una edad comprendida entre 1 y 8 años, estar correctamente identificado y registrado con chip y pasaporte, estar al día en cuanto a vacunas y desparasitación se refiere, tener un buen estado de salud, valorado siempre por un veterinario, y no padecer enfermedades transmisibles a través de la sangre, como la leishmaniosis o la filariosis”, apuntan desde la Universidad.


Por otra parte, si el paciente donante de sangre es un felino, las condiciones necesarias que los expertos apuntan es que deben “pesar más de 4 kg, tener una edad comprendida entre 1 y 8 años, ser negativo en el virus de inmunodeficiencia y leucemia felina, presentar un buen estado de salud, valorado siempre por un veterinario, y estar al día respecto a vacunas y desparasitación”.


PROCESO


Al igual que sucede con las personas, los animales también poseen diferentes grupos sanguíneos, “por lo que es muy importante conocer el tipo de sangre tanto del donante como del receptor”, y así comprobar si efectivamente existe la compatibilidad necesaria entre ellos mediante “unos test rápidos de detección del grupo sanguíneo, que en apenas unos minutos pueden detectar el tipo de sangre de la mascota”.


Tras ello, y en caso de ser necesaria una donación de sangre para alguna mascota enferma, “el donante acudirá al hospital clínico veterinario en cuestión y se le tomará una muestra de sangre previa a la extracción para valorar el estado general”.


Si efectivamente los resultados analíticos son correctos, los veterinarios realizarán una ligera sedación para la obtención de la bolsa de sangre, ya que el proceso puede tardar unos minutos, al igual que en personas, extrayendo la sangre del cuello y habiendo rasurado y desinfectado la zona previamente, para después incidir en la vena con una pequeña aguja.


Después de la obtención de la sangre, “el donante permanecerá hospitalizado para ser vigilado y controlado unas horas hasta que los veterinarios puedan asegurar su perfecta recuperación”. 


Por último, si el dueño lo desea, el propietario puede volver tres meses después para realizar otra donación, pues sería el período mínimo que desde la Universidad aconsejan dejar pasar entre una y otra donación.

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