Oruga procesionaria.

La procesionaria, que afecta a los perros, más presente en esta época del año

Los veterinarios indican que la intoxicación por procesionaria en los perros es una de las urgencias veterinarias más comunes en los meses de febrero a mayo.
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El Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), explica que tanto el cambio climático como el abandono de los cultivos, están afectando de manera directa a los bosques de determinadas zonas de Cataluña con un aumento de la presencia de procesionarias.


Por ello, el pasado mes de noviembre, la Generalitat de Cataluña finalizó los tratamientos aéreos en las comarcas más afectadas, actuando en un total de 20.000 hectáreas.


En este sentido, el proyecto Alerta Forestal del Creaf, ha puesto en marcha la campaña de procesionaria de este año e invita a los ciudadanos a enviar imágenes de los paisajes afectados a través de su web-app, desde ahora hasta el mes de mayo, ya que “son los meses en que la oruga está activa y los efectos son visibles”, indica Jordi Vayreda, coordinador científico del proyecto.


PELIGRO PARA LOS PERROS


Pero la procesionaria, no sólo afecta a bosques y paisajes de Cataluña (y de otras comunidades), sino que puede poner en peligro la salud de los perros.


Desde la Clínica Veterinaria Sant Antoni, alertan sobre ello, ya que el contacto de la procesionaria con el perro “se considera como una de las urgencias veterinarias más comunes en los meses de febrero a mayo en las zonas donde abundan los pinos”, explican.


Y es que, “durante el verano, la mariposa de la procesionaria, pone los huevos sobre las agujas del pino, y aproximadamente al mes, salen las larvas que empiezan a alimentarse y a construir sus nidos. Al llegar el invierno construyen el verdadero nido. Cuando llega la primavera, o finalizando el invierno, las orugas descienden en fila al suelo, buscando un lugar donde enterrarse para formar la crisálida. Esta época del año es la más peligrosa para nuestras mascotas, pues las filas de orugas llaman mucho la atención y los perros suelen ir a olisquear”, añaden los veterinarios.


Estas orugas, tienen unos pelos urticantes que, al contacto con la piel de la mascota, producen una reacción alérgica.


En relación a los síntomas más característicos de esta intoxicación, se encuentra en los perros una gran excitación, además de hipersalivación, mucho dolor, prurito facial, inflamación edematosa de los labios y de la cavidad bucal (lengua hinchada), e incluso inflamación de la cabeza en general y, en ocasiones, vómitos.


No obstante, los expertos de la clínica veterinaria aconsejan que “si crees que el perro se ha puesto en contacto con una oruga y aparece algún síntoma extraño, lo más conveniente es acudir rápidamente al veterinario, pues se trata de una urgencia. Pero incluso antes de acudir, lo más importante es lavar muy bien la zona afectada con agua tibia a la que se deberá añadir vinagre o limón, siempre sin frotar la zona”.


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