Los veterinarios, al frente del control de la acrilamida

Los veterinarios de Salud Pública de Toledo se encuentran al frente de la vigilancia de la acrilamida, con el fin de garantizar la seguridad e higiene de los alimentos.
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Los veterinarios y los veterinarios de matadero, junto con los farmacéuticos y los auxiliares administrativos de los Servicios de la Salud Pública de Toledo, se encuentran al frente de la vigilancia ante la presencia de acrilamida, con el fin de garantizar la seguridad e higiene de los alimentos, así como de la sanidad ambiental, la vigilancia epidemiológica y la prevención de enfermedades transmisibles, según informa la Consejería de Sanidad de Toledo.


Este equipo, formado por un total de 77 sanitarios locales, actúa en los diez distritos sanitarios de la provincia, bajo la coordinación de la Dirección Provincial de Sanidad.


La directora, María del Prado Carretero, ha mantenido una reunión con los responsables de los Servicios Oficiales de Salud Pública de Toledo, con la intención de coordinar y homogeneizar las actuaciones que llevarán a cabo el equipo de profesionales sanitarios y de esta manera “garantizar la salud de los ciudadanos”, apunta.


Entre los asistentes, se encontraban los representantes de las secciones de Control e Inspección Alimentaria, Sanidad Ambiental, y Supervisión y Auditorías, así como el coordinador veterinario provincial y los jefes de los distritos de Salud Pública.


Entre los asuntos tratados en la reunión, Carretero señala la puesta en común del programa para el control de la acrilamida en los establecimientos alimentarios, así como la revisión de las actividades que han desarrollado los servicios de los distritos de Salud Pública durante el pasado año.


Y es que, con este programa, “se pretende fomentar la elaboración de alimentos con los niveles más bajos posibles de acrilamida y, por supuesto, con niveles inferiores a los valores de referencia marcados legalmente”, explica la directora, añadiendo, además, que “para ello se actuará revisando procesos industriales y establecimientos de restauración”.


Respecto a los programas que componen la cartera de servicios de los distritos de Salud Pública, se analizaron también las novedades normativas y su aplicación en la vigilancia sanitaria de aguas de abastecimiento para consumo humano y de aguas recreativas (piscinas), entre otras materias, además de concretarse medidas para reforzar actuaciones en la gestión de brotes de toxiinfección alimentaria, control de alimentos, inspección de carne de caza, vigilancia y control de rabia (animales mordedores), prevención de la legionelosis o la gestión del sistema de intercambio rápido de información (SCIRI) en alertas alimentarias.


En cuanto a la campaña 2017-2018 de recogida de datos, Carretero destaca la inspección de 54.825 piezas de caza mayor, detectándose y declarándose 156 casos de triquinelosis en jabalíes. Asimismo, se han sometido a observación clínica 311 animales mordedores para vigilar y controlar posibles casos de rabia.


Otras actividades llevadas a cabo han sido la inspección de 103 abastecimientos de agua para consumo humano, 1.082 inspecciones en piscinas y la inspección de 1.056 instalaciones de riesgo de legionelosis.


Por último, la directora señala que otros programas que forman parte de la cartera de servicios de los distritos de salud son la vigilancia y control de biocidas y productos químicos, como el control de establecimientos de tatuaje y micropigmentación y la supervisión de las condiciones higiénico-sanitarias y menús en los comedores escolares.


QUÉ ES LA ACRILAMIDA


La acrilamida es una sustancia genotóxica que se produce normalmente en los alimentos con alto contenido en azúcares reductores, al cocinarlos a muy altas temperaturas. 

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