Presencia del sector en las redes: el calentamiento global como ejemplo

Juan Pascual, veterinario.
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Cada vez son más los que hallan sus fuentes de información en los medios sociales. Las redes influyen en cómo pensamos, cómo votamos (no hay más que ver la influencia que parece ser los rusos tuvieron en las últimas elecciones de los EEUU a través precisamente de internet) y en la percepción que nos formamos de los distintos aspectos relevantes para nuestra sociedad.


La información fluye rápida a través de TwitterFacebook, y la mayor parte de lo que leemos allí son los titulares. En muchas ocasiones cuestiones complejas, especialmente las que se refieren a ciencia, la lectura se reduce a un corto encabezamiento que, en 140 caracteres, puede crear opinión en millones de personas, aunque a riesgo de que esta opinión esté lejos de reflejar los hechos objetivos.


Quien domina los medios, es más activo en ellos o crea los mejores titulares, tiene muchas más posibilidades de que la sociedad, una parte muy importante de ella, asuma sus postulados, crea en sus palabras y dé por hecho lo que, en no pocas ocasiones, es más que debatible o directamente falso.


El terreno de la zootecnia y de la producción animal no son ajenos a este fenómeno. Cientos de titulares acusan a la ganadería de ser poco menos que la fuente de todos los males que azotan a la humanidad. El cambio climático, el cáncer o la contaminación de las aguas son frecuentemente atribuidos a la actividad ganadera en titulares alarmantes que crean una opinión negativa sobre la producción animal. Por supuesto que la actividad pecuaria debe mejorar su impacto medioambiental, pero no es menos cierto que los titulares alarmistas carecen en la mayoría de los casos de validez científica bien por desinformación del que escribe, bien directamente porque hay numerosas industrias y entidades que tienen una agenda contraria a la ganadería.


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Figura 1: Ejemplos recientes de titulares que acusan a la carne de ser culpable del cambio climático


Lamentablemente, la presencia de expertos académicos, veterinarios y entidades pecuarias es muy escasa en internet en general y menor aún en páginas en español. Tengo la certeza que la aparición de medios como Diario Veterinario vienen a cubrir un importante vacío en este aspecto.


Cada uno de nosotros puede acceder a los medios y corregir, apostillar informaciones incompletas – o directamente erróneas- que se publican en los medios digitales. En estas breves líneas es lo que me propongo en lo que se refiere a ganadería y cambio climático: ¿cuál es el impacto real de la producción animal sobre el calentamiento global?


Los titulares, o directamente las fuentes interesadas en el desprestigio de la ganadería, apuntan a ésta como el principal contribuidor a la emisión de gases que contribuyen al calentamiento global. Estas fuentes señalan que la ganadería es un contribuidor neto mayor que el transporte a este problema. Pero qué hay de cierto detrás de estos números.


La mala –e injusta- reputación del ganado como gran contribuidor a la emisión de gases de efecto invernadero tiene su origen en un reporte publicado por la FAO en el 2006, titulado “La alargada sombra del ganado” en el que se mencionaba que el 18% de los gases de efecto invernaderos de origen antropogénico eran emitidos por el ganado. Este porcentaje sería, de acuerdo con este informe, superior a la emisión de gases que generaría la industria del transporte que incluye, lógicamente, las emisiones de coches, aviones, trenes y barcos.


Cuando se publicó este dossier, los titulares de la prensa generalista se hicieron eco del mismo con titulares muy alarmistas que pedían medidas urgentes para mitigar el efecto del ganado y fue una de las razones que llevó a algunos a pedir un impuesto especial para la carne y el establecimiento de los lunes sin carne que ya están en vigor en el ejército noruego. La producción de carne, el ganado, se convertían en el objetivo a batir y en la principal causa del calentamiento global.


Sin embargo, un análisis un poco más profundo, como corresponde a cualquier materia compleja que no puede resolverse a golpe de titular, muestra una realidad bien diferente. Estos son los datos:


- Un nuevo informe de la propia FAO, emitido en 2010, corrigió el anterior del 2006 y rebajaba el dato de emisión de gases por parte de la ganadería al 14.5%. En cualquier caso, en este cálculo se contabiliza la emisión directa de los animales, de su procesado, el fertilizante usado para cultivar el grano que se formulará el pienso, su transporte. Es decir, se suman emisiones directas así como indirectas. Sin embargo; cuando se contabilizan los gases emitidos como consecuencia del transporte sólo se consideran los emitidos directamente por los distintos tipos de automóvil. No se contabilizaron las emisiones resultado de la fabricación, ensamblaje de los mismos. Tampoco se consideró los gases emitidos para la reparación o construcción de carreteras, puentes y aeropuertos.


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- Figura 2: Dossier FAO 2006 donde se acusa al sector pecuario de ser el mayor contribuidor al cambio climático. Aunque la propia entidad corrigió estos datos, la percepción en la opinión pública permanece.


Evidentemente los datos no eran comparables y el sector pecuario aún carga con la culpa de ser una amenaza para el medio. No hay comparación que equipare ambos impactos, algunos datos apuntan a que las emisiones directas de la ganadería serían un 5% del total y las debidas al transporte un 14%.

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Figura 3: Las emisiones directas del ganado suponen un 5% del total, las del transporte un 14%. La suma de las emisiones ganaderas directas e indirectas suman un 14.5% mientras que las del transporte no están contabilizadas. Fuente: aquí


- Hay que tener en cuenta además que, si mañana desapareciera la ganadería no por ello iban a desaparecer las emisiones. Cualquiera que fuese la alternativa a nuestro sector, probablemente los procesos que la substituirían emitirían tantos o más gases de efecto invernadero como la producción animal. Un claro ejemplo lo supone la carne de laboratorio que, según los estudios publicados, tendría un impacto medioambiental muy superior. Sólo por poner un ejemplo, el 86% de lo que el ganado consume son residuos vegetales que no son comestibles para las personas. Sin el ganado, estos residuos deberían ser procesados o destruidos lo que sin duda emitiría una cantidad importante de gases.


- Los países más avanzados, con sistemas productivos más tecnificados emiten menos. Así en los EE.UU. las emisiones achacables al ganado no son más que el 4.2%. Este dato es relevante pues viene a demostrar que la industrialización del agro es un elemento fundamental para la reducción de su impacto ambiental.

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Figura 4: en los EE.UU. gracias a la tecnificación de la producción ganadera, desde 1977 la cabaña vacuna de carne ha disminuido en un 33% mientras que la producción cárnica se ha mantenido inalterada. Fuente: aquí


- No hay que olvidar que gran parte de los gases emitidos por el ganado (especialmente rumiantes) están constituidos por metano. Una tonelada de metano equivale a 28 toneladas de CO2, desde esta perspectiva es un gas más dañino para el medio. Ahora bien, el metano desaparece de la atmósfera en unos 12 años mientras que el CO2 permanece en ella de manera perenne. Por lo tanto, si el número de animales no varía, la emisión de metano de éstos no contribuye de manera neta al calentamiento global, tal y como demuestra este artículo de la Universidad de Oxford.


No deja de ser llamativo que un conocido empresario del sector de la aviación abrace dietas vegetarianas para reducir el calentamiento global cuando posee decenas de aviones. ¿No habrá una campaña por medio para desviar la atención de un sector a otro?


Pocas son las voces que defienden lo mucho de positivo que aporta el sector pecuario a la sociedad y muchas las que pretenden manchar el buen nombre de esta actividad.


Termino con un dato: en el año 1800 había en lo que hoy son los EE.UU. aproximadamente 80 millones de bisontes salvajes. Hoy, en aquel país hay unos 80 millones de cabezas de vacuno. En 1800 no había automóviles, hoy hay unos 276 millones de coches, pero la responsable del calentamiento global es la ganadería. Absurdo, ¿no?

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Figura 5: Hay tanto ganado hoy en los EE.UU como bisontes había en 1800. Sin embargo; hoy en aquel país hay cientos de millones de coches, aviones, barcos y máquinas de todo tipo. Fuente: Dr. Hristov. Pennsylvania state university


Sea como fuere, es imprescindible que los veterinarios, y todos aquellos que participan de un modo u otro en la producción animal hagan oír su voz, compartan con el público lo mucho que el sector aporta y que, aunque con áreas de mejora, puede ser y de hecho es un elemento con influencias positivas para el medio ambiente y la sociedad en general.

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